A la espera de lo que ocurra pasado mañana en la semifinal contra España, ahora no hay prácticamente nadie en Alemania quien dude que el seleccionador Joachim Löw ha tomado las decisiones correctas en el camino hacia el Mundial y en el torneo mismo.
Las apuestas que más dudas generaron fueron las realizadas a favor de Klose y Podolski, que venían de jugar con sus respectivos clubes una temporada para olvidar. Löw se las jugó y los jugadores le responden. "Todos en Alemania me criticaron porque me volqué por Klose, teniendo a Kevin Kuranyi o Stefan Kiessling. Igual, cuando elegí desplazar a Bastian Schweinsteiger al centro del medio campo. Es cierto, tuve dudas en esa decisión, no porque no viera a Schweinsteiger en esa posición, sino porque no tenía claro quién podía sustituirlo en la banda derecha. Entonces surgió Thomas Müller, que con 20 años y poca experiencia, demostró sus capacidades’.
Otras apuestas, que muchos consideraron suicidas, se dieron en los descartes. Al caso Kuranyi se agregó el de Torsten Frings. El argumento de Löw era que ninguno de los dos jugadores tenían las características que el necesitaba para su sistema.
Otra apuesta más global ha sido la apuesta por el juego elaborado y a ras de tierra con los jugadores desmarcándose para que siempre haya alguien a quien entregarle el balón. Para ello, Löw lo sabía, se requería llegar al torneo en una condición física óptima y por ello durante las semanas de concentración previa dedicó buena parte del tiempo a lograrla.

