Los actos de vandalismo nunca fueron tan recurrentes y de tamaña envergadura como suceden hoy en San Juan. El fútbol de la provincia pasa por un momento de absoluta tensión con respecto al accionar de los barrabravas, quienes buscan ser más poderosos que el deporte mismo y resolver los malos resultados de su equipo por mano propia utilizando la violencia. Esto a llevado a un clima de absoluto temor en los deportistas, que en este último mes hasta han expresado su intensión de irse o abandonar porque temen por su integridad física y la de su familia, de una provincia que era tranquila y que hoy explotó, y lo peor es que no parece tener fin hasta que ocurra algo más grave.

En la madrugada de ayer, Unión fue el destinatario de un grupo de inadaptados que, molestos porque el equipo perdió ante Guaymallén, fueron en busca de los jugadores y terminaron golpeando a Marcelo Laciar y al entrenador Víctor Hugo Cabello. Estos hinchas esperaron a que el plantel se fuera de su cancha, lugar en el que habían dejado sus autos tras jugar en el Bicentenario, y en el portón de egreso del “12 de Octubre” se pararon y obligaron a bajarse de su movilidad al “Gino” y sin pedirle explicaciones lo golpearon por detrás a la altura de la oreja. Similar a lo de Cabello, a quien empujaron y le dejaron el “ojo morado”. Ambos destacaron ayer que sintieron mucho miedo.

Esto se suma al lamentable momento que vivió y está atravesando el volante de Desamparados Hernán Lamberti, ya que un grupo de fanáticos amenazó a su esposa e hijos el pasado domingo por considerarlo culpable de que Sportivo esté hoy en descenso directo. Como consecuencia el jugador se llevó anoche a su familia a Buenos Aires, de donde son oriundos. Esto va en contra de lo que tiempo atrás destacó, sobre que tenía pensado radicarse definitivamente en San Juan.

Pero la tensión en Desamparados tuvo otros picos. Hace dos semanas y con un arma de fuego, amenazaron a David Drocco. Y antes, en marzo, aparecieron pintadas en su estadio. “Jugadores cag…, pongan huevos porque sabemos donde viven y los vamos a hacer m…”, además había otros destinatarios como Dillon (DT en ese momento) y el ex presidente Jofré.

Sin olvidarse que San Martín fue el centro de atención en todo el país. Primero fue a mediados del mes pasado cuando un hincha ingresó al estadio mientras perdía ante Vélez. Eso y la falta de garantías motivaron la suspensión del partido. Y luego llegó el clásico ante Godoy Cruz, que más allá de lo acontecido entre la policía y los hinchas mendocinos, durante el juego los sanjuaninos arrojaron bombas de estruendo y hasta un cutter.

Hoy San Juan es un hervidero y la violencia se apoderó del fútbol. Y lo peor es que éstos barras no tienen límites.