Lo que debía ser una fiesta terminó en un bochorno. Una lágrima más que empaña al fútbol. Y justo ayer cuando los dos equipos que pelean por meterse en la etapa final del Argentino B se jugaban precisamente ese boleto. Unión recibió a Trinidad en un estadio a pleno, con todo el color y el calor que representaba con las hinchas de ambos presentes. Pero como suele suceder en estos casos, una mano negra, oscurísima, que no pensó en que podía perjudicar a sus colores de alma, terminó destiñendo el sueño tanto de los Azules como los Leones. Porque desde la tribuna local arrojaron un petardo al arco que defendía Andrés Lavorante y el trinitense quedó "planchado" en el piso, sin moverse y su rostro se tornó pálido. Iban 37 minutos de la etapa inicial, y la desgracia copó el "12 de octubre" para perjudicar al fútbol sanjuanino. Desde Unión dijeron que todo estaba armado y que simuló, mientras que en Trinidad optaron por proteger la integridad del arquero.
Lo cierto es que la suspensión del partido provocó que quede indefinido si es Unión el que directamente clasificó al Pentagonal final o Trinidad haya obtenido el pasaje a la fase eliminatoria entre los ganadores del Apertura (donde ya estaba Unión) con los del Clausura, que comienza pasado mañana. Unión había ganado 2-1 el miércoles el partido de ida y ahora habrá que esperar la resolución del Consejo Federal. Si se reanuda el encuentro o se lo da por finalizado con un resultado impuesto, que definirá el futuro de ambos equipos.
Ayer, hubo otros incidentes antes de la agresión a Lavorante, puesto que cuando se jugaba el primer cuarto de hora, desde la otra parcialidad, la de Trinidad, arrojaron un petardo que reventó en las cercanías del uno de Unión, Carlos Biasotti, quien tras un par de minutos se levantó, aunque luego le tiraron dos bombas de estruendo más, pero estas no llevaron peligro.
No obstante en la agresión a Lavorante, la primera impresión fue que el arquero estaba realmente mal, más cuando el humo que dejó la explosión (la jugada estaba en otro sector), se elevaba en el mismo lugar donde Lavorante estaba caído. Rápidamente ingresaron los auxiliares de Trinidad y sin demasiado atención, se empezaron a preocupar porque el "Oso" no reaccionaba. Algunos compañeros hicieron la seña que no podía seguir y por un largo tiempo el mendocino siguió tendido en el borde de su área hasta que fue retirado en camilla e instalado en la puerta del túnel. Fue en ese lugar donde ya dirigentes, cuerpo técnico, jugadores se trenzaron en un discusión que de a poco fue subiendo de tono. Incluso hubo empujones y hasta se "tiraron" golpes de puño. Fue allí donde la policía tuvo que intervenir. Mientras tanto el juez Riveros se mantuvo en su postura: "Vamos a esperar a que llegue la ambulancia y ahí decidiremos, primero está la salud de Lavorante". En tanto desde la parte medicinal, el facultativo de Unión, Luis Peña, destacó que cuando le quiso abrir los ojos al arquero, éste los cerraba con fuerza y que en estado de inconciencia nadie puede sufrir taquicardia (que era uno de los síntomas que presentaba el "Oso", según integrantes de Trinidad). En tanto que el doctor del otro conjunto, Eduardo Pagés, pedía una "evaluación neurológica" por lo que había que retirarlo del estadio.
Finalmente fue trasladado al hospital Rawson, Riveros suspendió el partido (ver recuadro), y allí empezó otra discusión que se trasladó a los vestuarios. En el de Unión las opiniones fueron idénticas: "Lavorante simuló y esto estaba armado". Desde la otra parte el presidente Platero afirmó: "Nos imaginamos que esto podía pasar, fuimos agredidos desde que llegamos". Las dos campanas de un triste domingo que empezó como una fiesta y terminó con una papelón vestido de tragedia.
