Es imposible imaginar lo que puede encontrarse dentro de una de las movilidades de asistencia de los corredores. Sólo verlos por dentro es lo que da la credibilidad. La vida cambia radicalmente en los 15 días que realizan en Dakar los acompañantes de los competidores.
Desde hieleras hasta microondas. Desde fluorescentes hasta ventiladores, sin dejar de lado todo lo que tiene que llevar como repuesto para la moto, cuatriciclo o vehículo al que asistan. Ese amplio margen de cosas de gran necesidad son trasladados en camiones, pero incluso camionetas doble tracción son sólo los medios de transporte para esta función.
Hay que estar preparado para todo, a pesar que en cada campamento la comida está asegurada. No sólo los alimentos están en cada lugar del vivac, sino que las duchas también son un elemento principal, aunque en una necesidad, los camiones en su mayoría también tiene lugar para una ducha refrescante. Esto quedó evidenciado en la llegada de Cyril Despres al campamento, ya que habló con los mecánicos del equipo, se sacó la vestimenta para correr e ingresó a una casa rodante en la que se demoró no menos de media hora para salir sin ningún registro de tierra y su cabellera con rastros de agua.
Esta competencia genera que detrás de cada corredor haya por lo menos 10 personas trabajando en la asistencia, en los equipos más chicos como el de Tomás Maffei, el piloto que anda un cuatriciclo. El corredor nacido en Buenos Aires, es poseedor de un equipo en el que la mayoría de los integrantes son familiares. Es que la que acompaña en la camioneta particular su mamá, su papá y un kinesiólogo que también tiene un parentesco con el piloto, una masajista y una tía.
En el mismo vehículo, se encuentran los asistentes que realizan los trabajos de mecánica de su transporte, un Yamaha GRW 650. El equipo está compuesto por dos mecánicos también de Buenos Aires y el equipo lleva el nombre de Mec Team. Los motoristas son Daniel Deangelis y Alejandro Anzivino, son los encargados de llegar al lugar, buscar una ubicación en el parque cerrado, vallan para determinar las dimensiones de su especie de box.
La asistencia no tiene un trabajo sencillo. Ellos tienen que armar en cada campamento, darle las comodidades a su piloto, por lo que llevan un ventilador en caso de que en el lugar haya un calor agobiante. “Tenemos que estar listos para cualquier situación, por lo que tenemos de todo en la asistencia”, explicó Daniel, uno de los jóvenes, señalando el microondas que llevan en la parte posterior.
“Nosotros esperamos que el corredor salga y de ahí nos venimos por otra ruta que nos dan, con límite de velocidad”, cerró Deangelis.
Algo fundamental es descansar bien y para eso utilizan algunas carpas iglú, que son fáciles de armar y no ocupan mucho lugar. Aunque por descansar, no importa si el suelo tiene algunas piedras que molestarán o si la bolsacama es fina.
Así es como la vida cambia en cuestión de 15 días.

