Era ganar y esperar un resultado ajeno. Era dejar todo y estar al pendiente de lo que pasara en chimbas, sabiendo que la Villa no la iba a dejar pasar. Era ganar y demostrarse que haber llegado con chances al final de esta etapa del Argentino B no era regalo. Y Atlético de la Juventud Alianza masticó rabia para sacarse esa impotencia de encima y consumar tal vez la victoria más amarga de todas. Es que tras la victoria por 2-1 sobre Atlético Trinidad, el Lechuzo asistió con todo el dolor del mundo a la definición de la Zona 4 que lo dejó afuera de un escalón más hacia ese ansiado ascenso. Pero Alianza cumplió. Con su gente y con ellos mismos porque buscó desde el comienzo, metió presión y apoyado en el trípode Ceballos-Garipe-Ahumada logró lo que necesitaba. Lo buscó siempre y recién casi tocando la primera media hora logró sacar ventajas cuando Renzo, el del Barrio Cabot, metió el derechazo abajo que dejó sin respuestas a Nacho Díaz. Era justicia porque Trinidad no había mostrado mucho más. Pero en el complemento, Alianza ya no tuvo la misma regularidad y antes de los 25’ de ese segundo tiempo empezó a sufrir. Tanto Trinidad le complicó las cosas que a los 26’ Herrera igualó las cosas, poniendo suspenso en Santa Lucía. Pero el corazón de Alianza quería más. Y fue a buscar ese destino cuando Roverbal armó una gran apilada por la derecha y metió el centro exacto para que Ahumada definiera ante la soledad del arquero Díaz. Era el momento de Alianza pese a que no alcanzaba para clasificar. Era el momento del agradecimiento mutuo entre su gente y el plantel porque si bien no hubo nada que festejar, el Lechuzo terminó su año con la satisfacción de haber cumplido con todo lo que tenía a mano. Fue victoria amarga pero victoria al fin en Santa Lucía.
La victoria más amarga
Alianza ganó su partido pero no le alcanzó para clasificar. Renzo Ahumada marcó sus goles.

