El puño derecho apretado fuertemente y el par de veces que marcó el "bien, bien", fueron las primeras acciones de Román Riquelme apenas se consumó el 1-0 sobre San Martín. Y resultó una muestra clara de lo duro que resultó el Verdinegro para el único líder del Apertura (si hoy gana Lanús también mandará en la tabla). Es que el equipo de Daniel Garnero llevó adelante el libreto que más le convenía y si se alejó de la Bombonera sin nada fue porque este Xeneize es un candidato de fierro al título. Claro que también el equipo sanjuanino contó con el plus de la fortuna, porque más allá que en el gol de Walter Erviti estaba adelantado Clemente Rodríguez, a Luciano Pocrnjic lo salvaron dos veces los palos y una el travesaño.
1 Atrevido
Sabiendo que meterse atrás era un suicidio con fecha de vencimiento, San Martín se le paró de igual a igual a Boca. Colocó las clásicas dos líneas de cuatro y trató de salir a fondo de tres cuarto de cancha en adelante. Lo consiguió en un par de ocasiones y provocó las intervenciones trascendentes del siempre seguro arquero local, Orión. Los volantes externos, Carrusca y Poggi, rindieron a la hora de manejar el balón y quitarle ritmo al encuentro. San Martín fue inteligente para no prenderse en el palo y palo, algo casi letal sabiendo los kilates del rival. Sin dudas la falta de delanteros como Penco y Núñez parecieron pasarle factura al equipo. Salvo arranques de Roberval y guapeadas de Graf, el equipo estuvo demasiado previsible en los metros finales de la cancha, que es donde habitualmente los partidos se definen.
2 Templanza
Algo que dejó de saldo positivo este par de caídas seguidas en Buenos Aires, frente a dos monstruos del continente como Independiente y Boca, es que el equipo tiene fortaleza anímica para enfrentar circunstancias adversas. En ningún momento de los mencionados 180′, más allá de ser superado de forma circunstancial en el trámite del juego, pareció ser sobrepasado por el marco. La idea de Garnero de conformar un plantel con futbolistas de experiencia se notó en estos casos y deja la tranquilidad de saber que hay material para medirse ante los "cucos" del país. Es más, del choque en Avellaneda al de ayer en la Bombonera se dio un paso adelante en relación a la idea de juego que planteó y cómo la supo realizar. Ahora, con el cruce ante Belgrano el viernes, llegará el momento de cristalizar esta virtud ante los rivales directos por la permanencia.
3 Controlado
"No lo podés dejar de vuelta. Si lo hace, es jugada de gol". En la previa del encuentro ante Boca, Garnero planteó esta forma para marcar a Riquelme. Cantero, en mayor medida, y Bustos también, resultaron claves para controlar al enganche. De hecho, el Topo se hizo amonestar por un golpe en la cara al volante rosarino debido a la impotencia por la marca asfixiante que tuvo. En la etapa inicial, Riquelme no fue factor y básicamente esto permitió que la visita tuviera bastante controlado al rival. Ya en el complemento, y con la salida de Pupa, el diez encontró más espacios y así manejó los ataques sin tanta presión. Entonces sus compañeros, como Erviti en el gol, supieron sacar provecho a que las marcas se fueron sobre el enlace.

