La penúltima salida de San Martín en este Clausura sirvió para comprobar una vez más el aguante sanjuanino de manera incondicional. En el caso de ayer en un Estadio 15 de abril donde el frío se hizo sentir bastante, el calor lo puso ese grupo de cerca de 200 fieles verdinegros que tapizaron de banderas verdes y negras el codo que le dieron para ubicarse.

Llegaron a las 17 en punto para ingresar una vez que se abrió el reducto santafesino, y fueron ubicándose cada uno con sus banderas. La Rioja Chica, La Colombia, La Tulum, Los Pibes del Santo Domingo, Calle 10 y El Gloria fueron algunos de los trapos que lucieron, todo acompañado por una decena de sombrillas. La mayoría viajó en colectivo y llegó a Santa Fe poco antes del comienzo del juego. Las movilidades salieron de la cercanía del Hilario Sánchez y luego de más de doce horas de viaje pudieron cumplir con la misión de alentar al club de sus amores.

Pese a estar en clara inferioridad numérica, pues Unión contó con 16 mil fanáticos alentándolo, se las arreglaron para hacerse sentir. Un ejemplo claro fue el “dale verde, dale verde” apenas ingresaron ante la pasividad de los dueños de casa. Durante la etapa inicial no pararon de gritar y se entusiasmaron ante cada centro que cayó cerca de ellos, sobre el arco que defendió Bologna.

La parte final contó con el Verdinegro un poco más cerca del arco santafesino. Así, en los córners que se dieron a favor, el aliento se potenció y más de uno estuvo cerca de gritar gol en un remate de Canuto que salió apenas desviado, en lo más cercano al gol de toda la tarde. Con el empate consumado, la gente se fue gritando por la permanencia, esa que el pueblo verdinegro podrá estar más cerca de concretar si el viernes, en la despedida como local del Clausura, puede superar a Newell’s. En el caso de ayer, estuvo claro que la unión hizo el aliento.