Todavía queda un día. Pero es el más breve y es inevitable que los pilotos tuvieran otra sensación al salir del parque cerrado, dejando a la moto para el último reencuentro.
Ya hay intercambio de camisetas y reiterados agradecimientos por alguna ayuda que hubo en el camino. Ya pasó la máxima exigencia que demandó este Six Days que hoy concluye.
Y para certificar que la competencia ya se va despidiendo es que se repitió un curioso ‘ritual’. Muchos equipos, sobre todo los más poderosos como Francia, Estados Unidos y Australia, subastaron indumentaria y accesorios que saben que ya no harán falta. Desde guantes a cubiertas. Los espectadores que ya conocen de esta ‘tradición’ agitaban billetes para mostrar su interés. Se veían pesos argentinos, dólares americanos y euros. Con los primeros era inevitable una calculadora para corroborar el valor del cambio.
Una oportunidad prácticamente única para enduristas y crossistas amateurs de contar con algún elemento de los que utilizan los profesionales que hoy son los mejores del mundo.
Y si no se vendieron hasta las propias motos es porque están declaradas en Aduana. Pero el precio era toda una invitación. Porque una moto que aquí cuesta arriba de los 200.000 pesos, en Europa está a 10.000 euros (nueva). Igual, lo que era vendible se fue hasta agotar stock.

