Sin decirlo, seguro sienten algo de presión por portar un apellido tan conocido en el hockey sobre patines. Igual, afirman sentir orgullo por pertenecer a esa dinastía y afirman una y otra vez que seguirán por el mismo camino. Eduardo, el mayor de la “segunda generación”, ya jugó varios años en La Vendéene francesa y regresó a San Juan para cumplir su sueño de jugar en la Primera División de Concepción y con mucho trabajo y esfuerzo lo logró. “Por ahí vas a una cancha y sentís el respeto por ser Páez.
Creo que si le ponemos mucha dedicación, podemos seguir en el hockey por muchos años”, sostiene. Por su parte agrega que su primo Damián, también tiene un gran futuro: “Si sigue como va, llegará lejos”, afirma. Damián, más conocido por “Yemita”, no larga muchas palabras producto de su timidez pero sí se ilusiona con “seguir por el mismo camino”. Y sí, la segunda generación ya está en movimiento.

