No fue fácil la decisión de dejar todo en San Juan buscando un mejor bienestar. Las amistades, los afectos, el estudio y la pasión que le genera el patinaje artístivo y su club: el Tulúm Patín Club. Pero dio el paso y hoy Bárbara Guzmán Hidalgo ya dio sus primeros pasos con el deporte que ama en el Viejo Continente. El Club el Tejar le abrió sus puertas y es allí donde la sanjuanina se proyecta.
Bárbara, de 17 años, consiguió hace unos días su pase en el evaluativo desarrollado en Torre del Mar de Velez-Malaga. De esta manera la sanjuanina consiguió la clasificación para participar de la Copa de España, Copa de Europa y los Campeonatos Mundiales de la Especialidad Grupal, aunque esta vez representado al Club El Tejar de Fuengirola en Málaga. Ahora, cumplido este objetivo le resta el último evaluativo de Danzas a realizarse en el mes de Diciembre en Sevilla. El cual serrara sus objetivos para buscar en el 2024 participar del calendario en las mejores competencias del mundo.

Pero, ¿cómo llegó la sanjuanina allí? Hace unos meses la familia Guzmán Hidalgo decidió buscar nuevos rumbos priorizando el bienestar económico de la familia. El matrimonio de Alejandra y Fabián tomó la decisión y las chicas Gema, Bárbara y Valeria no dudaron en ir junto a sus padres a pesar de que en San Juan quedaban sus afectos y sus deportes: el patinaje artístico en el caso de Bárbara y la gimnasia artística en el caso de Valeria.
No fue fácil para las chicas dejar sus deportes. Bárbara que siempre aspiró a crecer en el patín y mucho más viviendo en el Viejo Continente, comenzó desde chica en el Tulúm Patín Club desde Escuelita y luego comenzó a participar de campeonatos locales, regionales y nacionales, en muchas oportunidades consiguiendo medallas. "En nuestra decisión de venir a España nos dedicamos a buscar un lugar donde hubiera lugar para que ellas no dejaran de hacer los deportes que venían haciendo. El Tejar es un club mundialista y la recibieron a Bárbara de la mejor manera", expresó Alejandra la mamá.

SE TRUNCÓ EL SUEÑO
Lo que estaba en los planes en un momento se complicó. Porque en ese afán de llegar a Europa la familia vendió los bienes y Barbi decidió vender sus patines para comprarlos allá. Pero el destino les puso algunas complicaciones de salud de la mamá y esa plata que estaba destinada a comprar esos patines, tuvo que ser destinada a cubrir los gastos que les demandó esa cuestión de salud.
El sueño de Barbi se vio trunco pero como las conversaciones ya estaban avanzadas con el club, Angelica, una profe de la institución, se comunicó con Bárbara para pedirle que fuera al club a dar clases en la escuelita. Lógicamente la chica aceptó. Inmediatamente comenzó a dar clases sin patines, hasta que Angélica le donó unos patines de su hija y fue gracias a eso que Bárbara pudo federarse y comenzar a competir.
"Estoy feliz porque el club es super profesional. Es muy distinta la enseñanza de patín, para poder competir uno tiene que evaluar ante los jueces. Por suerte me adapté muy rápido", expresó la chica quien realiza un sacrificio enorme para llegar al club. Es que el club está ubicado en Fuengirola y para llegar hasta allí debe tomarse primero un bus y luego en tren para llegar a El Tejar, donde ahí sí se abraza al patinaje, la disciplina que tanto la apasiona.

