Desde aquel debut el martes 29 de octubre del año pasado con el triunfo 2-1 en Concepción ante Douglas Haig, hasta el empate del fin de semana pasado 1-1 ante Gimnasia en Jujuy, pasaron 21 partidos. 21 fechas en la B Nacional con Juan Manuel Azconzábal como entrenador de San Martín. Una rueda completa del Vasco donde pasó por varias etapas y obtuvo el 47,61% de los puntos que disputó, que se traducen en 30 de los 63 en disputa.
En total fueron 173 días desde su debut, tiempo por el que pasó por diferentes momentos. Desde las goleadas recibidas por parte de Defensa y Aldosivi, pasando por estar cerca de caer en zona de descenso, de ahí a dar el salto y ganar tres juegos seguidos para meterse arriba, más tarde dejar pasar la inmejorable oportunidad de meterse en zona de ascenso y hoy estar compartiendo la 7ma posición y peleando por poder devolverle la plaza en Primera División al fútbol sanjuanino.
+Tengo mucha expectativa, ilusión, ganas de empezar a trabajar y estar junto a los muchachos para ir mejorando día a día y cumplir objetivos+, fue la primera frase que tiró Azconzábal cuando asumió en octubre, 6 días antes de debutar. “La propuesta más interesante fue ésta y espero estar a la altura”, continuó aquella tarde que se confirmaba oficialmente como el sustituto de Daniel Garnero y tras el interinato de Marcelo Vivas.
El mayor logro del exdefensor de Estudiantes, quien en San Martín está haciendo su segunda incursión como director técnico, es no haber perdido nunca de local. En el Hilario Sánchez disputó 10 partidos con 7 victorias y 3 empates, para sumar 24 de los 30 que cosechó. No obstante, su mayor déficit y el principal cuestionamiento de su gestión es cuando es visitante. Fuera de casa jugó 11 encuentros y sólo le ganó el clásico a Independiente Rivadavia de Mendoza, el resto fueron 7 caídas y 3 igualdades, que le aportaron apenas 6 puntos sobre 33.
Con el paso de los partidos (y los meses) cambió Azconzábal, desde cerrar las puertas en los entrenamientos, a tener un contacto más fluido con los periodistas. Desde retrucar preguntas en la conferencia de prensa hasta darle la oportunidad a los chicos del club. “Me enorgullece saber que estoy al frente de un plantel muy comprometido”, dijo la semana pasada.
Pero entre palabras y partidos, el Vasco siempre fue mutando para encontrar su equipo ideal. Desde la distribución en la cancha con varios dibujos tácticos, hasta nombres en el arco y la delantera principalmente. Atrás sufrió 27 goles, y arriba marcó la misma cantidad, para una diferencia nula en una hipotética tabla, pero que resta al momento de ver los partidos que el equipo dejó fluir con puntos vitales que hoy lo tendrían bien arriba y no a 5 del tercer lugar en la tabla que daré el último ascenso a Primera División.
“San Martín viene de Primera y las expectativas son las de estar en los puestos de avanzada”, fue parte de su primer discurso en la primavera pasada. “La gente quiere regresar rápido a Primera como si hubiese estado ahí muchos años y mete presión desde la tribuna para eso cuando todo lleva un proceso”, tiró en la intimidad en el otoño 2014.
Muchos días pasaron. Y pasaron con éxitos y fracasos. Con aciertos y cuestionamientos. Con puntos perdidos de manera increíble ante rivales accesibles y con otros ganados con dramatismo para ponerle mayor énfasis a su gestión, como aquellos donde evidenció ser un equipo en alza y que parecía despegar.
Tuvo partidos brillantes y de los otros, pero todavía se debate en que su orden e idea no puede desarrollarse en la cancha como lo hacen en una pizarra y eso molestó en las tribunas. Pasó la primera rueda de Azconzábal, y no fue tarea sencilla. Sacó el 47,61% de los puntos que para un equipo con aspiraciones es poco. Ahora viene la otra parte, la más dura, la de jugarse entero en las 8 fechas que restan, teniendo como punto de partida las 21 fechas que ya tiene en su haber, para darle la identidad pretendida cuando los botines ajustan y para “cumplir los objetivos” que tiene desde aquel 29 de octubre cuando asumió al frente del Verdinegro.
