Sorprendió al mundo cuando noqueó en siete rounds a Antony Joshua y se convirtió en el primer mexicano en coronarse como campeón mundial de los pesos completos, el 6 de junio de 2019. Decepcionó al mundo cuando perdió por puntos, sin pena ni gloria, en la revancha contra el británico y cedió los cinturones de la AMB, OMB y FIB.

Al azteca Andy Ruíz ("Soy gordito, pero boxeo bien" como se definió antes de dar el batacazo) le cayó la ficha y, después de un periodo de oscuridad, fiestas mediante, se sumó al equipo del muticampeón azteca, Saúl "Canelo" Álvarez. "Quiero demostrarle a los mexicanos que lo mío no fue solo un golpe de suerte", afirmó cuando cruzó el umbral del gimnasio donde Canelo es el "rey".

Desde el 20 de mayo del año pasado, Ruíz (33-2-0, 22KO) bajó 34,5 kilógramos. "Llegué pesando 300 libras (138 kilos) y ahora estoy en 228 (103,4), me siento ágil y fuerte", confió. Luego de dar el golpe bajando a Joshua, se encegueció con la fama y medio año después fue una sombra al "regalar" las coronas en la revancha. Ahora decidió volver a la pelear: dará su primer paso el próximo sábado (por ESPN, a las 23 horas) en el Dignity Health Sports Park, de Carson, California, ante el norteamericano -hijo de mexicanos- Cris Arreola (38-6-1, 33KO), un hombre nueve años mayor que ha peleado, y perdido, con dos ex campeones mundiales: Vitaly Klitschko y Deontay Wilder.