La primera vez de un Mundial en Africa, en este caso Sudáfrica, tuvo la primera vez para España como el mejor. Este torneo, que tuvo la final más vista de la historia, no consagró a Lionel Messi y su Argentina como los mejores. Y muchos menos a Diego Maradona como tan gran técnico como jugador. Sí, a Sudamérica como una auténtica potencia pues metió a cuatro de sus representantes en los cuartos de final, pese a que sólo Uruguay disputó los "siete partidos".
Se trató de un Mundial de más especulación que juego. Donde España, Holanda y Alemania estuvieron en lo más alto por su eficacia. Donde Italia, Francia e Inglaterra resultaron un auténtico fracaso. Más allá de la coronación de Diego Forlán como "Balón de oro", la impresión es que el sitio del mejor jugador del mundo quedó vacante. Cristiano Ronaldo, está claro, por ahora es sólo publicidad.
Fue la previa de Brasil 2014. Del sonido hartante de las vuvuzelas que no pudieron impedir que los locales se quedaran afuera en la primera ronda por primera vez en la historia de los mundiales. Y sí… Fue el Mundial del pulpo Paul, ese que acertó en todos sus pronósticos. Una celebridad en este fútbol devaluado.

