Los hinchas argentinos presentes en el Stade de Suisse Wankdorf de Berna le pusieron calor y color al partido amistoso entre el seleccionado de Alejandro Sabella y Suiza, en una noche fría y alteraron el orden y la prolijidad con que todo se organiza en este país. El operativo de seguridad brilló por su ausencia, no se vieron policías armados para una batalla, los hinchas no debieron superar insoportables controles y cacheos para poder ingresar y hasta se pudieron dar el lujo de tomarse una cervecita bien fría antes de sentarse a mirar el partido. Los argentinos que viven en Berna, y los llegados de otras ciudades, se identificaron por las camisetas nacionales. Un grupo de ‘argentos‘ copó una de las cabeceras a puro golpe de bombo y redoblante y sus compatriotas le pusieron la garganta al ‘vamos, vamos Argentina, vamos, vamos a ganar‘. Cuarenta y cinco minutos antes del inicio ingresó el seleccionado suizo despertando tibios aplausos locales, pero faltando media hora, salió a calentar Argentina y la ovación del público fue total. Ya desde la previa, Messi dejó en claro que fue el hombre y único responsable de que las tribunas del estadio suizo estuvieran desbordadas.
La pasión argentina copó el estadio suizo

