Como, desde hace diez años, la Doble Calingasta se disputará por la ruta de la Quebrada de las Burras. Como siempre estará en juego el Gran Premio DIARIO DE CUYO. Como nunca, en esta última década, la clásica por excelencia del ciclismo sanjuanino partirá desde la Esquina Colorada, donde está la sede del Club Del Bono, organizador de la competencia.

“La Calingasta”, como se le dice en el idioma ciclístico fue siempre una carrera, que todo pedalista pretende tener en sus campañas. Antes, cuando se corría por la Ruta 12 subiendo el Tambolar y tuteándose permanentemente con la montaña y los precipicios, encerraba un halo de misterio y fantasía que entronizaba a la altura de dioses paganos a quienes la ganaban.

En sus 61 años de historia dejó muchas historias para contar. Como que la ganaron dos padres y sus respectivos hijos. En dos oportunidades sucedió que ganaron padre e hijo. Ernesto Contreras lo hizo en 1963 y luego ganó su hijo Omar, 25 años más tarde. A su vez, Carlos Escudero se impuso en 1969 y, su hijo, Carlitos, curiosamente, también lo consiguió 25 años después.

Siguiendo con las curiosidades relacionadas con lazos familiares, los Chancay también fueron protagonistas. Vicente ganó en 1962 y su hijo Jorge estuvo a punto de emularlo en 1990, pero salió segundo. Sin embargo, la familia Chancay tiene el privilegio que dos hermanos alcanzaran la victoria: la de Vicente en el año 62 y la de Marcelo en 1974.

El ciclista que ganó “la Calingasta” más veloz fue Antonio Matesevach, quien en 1976 cronometró 6h36m36s a un promedio de 40,9 km/h. En contra posición, Vicente Chancay tiene el récord inverso: tardó 11h01m22s. en la edición de 1962, que tuvo viento y lluvia las dos etapas.

A la clásica carrera del Club Del Bono la corrieron muchos ciclistas extranjeros, y nunca uno de ellos pudo ganarla, pero sí subieron al podio en cuatro ocasiones. El ecuatoriano Víctor Morales (segundo en 1967) y los chilenos Fernando Vera (tercero en 1976), Nelson Cruz (segundo en 1987) y Víctor Garrido (tercero en 1994).

Alberto Clemente Bravo, comparte con Darío Díaz el privilegio de ser los más ganadores de la competencia. El Chato ganó sus cuatro ediciones por el trayecto de la Ruta 12, esa de los mil y pico de curvas y el ascenso al mítico Tambolar.

El catamarqueño logró sus cuatro triunfos en la versión actual, que se corre por la Quebrada de las Burras.

Desde Hugo Blanco, en 1941 hasta Emiliano Ibarra, triunfador de la última edición han pasado 61 carreras. En ellas pasó de todo. Desde rodadas memorables de algunos ciclistas hasta accidentes, con vuelcos incluidos, de movilidades auxilio.

Mutó. No es ni mejor ni peor, es otra, es verdad, pero mantiene intacto su prestigio de competencia clásica por excelencia.