En esta Copa América plagada de sorpresas, anoche Uruguay hizo trizas los sueños de Perú ganándole 2-0 y dejó en el cajón del olvido a los batacazos. El Celeste se convirtió así en el primer finalista del certamen (jugará el domingo con el ganador de Venezuela-Paraguay, que juegan hoy). Y lo hizo mostrando autoridad pero, por sobre todo, paciencia. Es que después de un primer tiempo para el olvido, en el que los uruguayos machacaron y machacaron por el gol que no convirtieron, esperaron el momento justo y concretaron su objetivo en la segunda etapa.
Al partido, Uruguay lo resolvió coincidiendo con el inicio del complemento. En cinco minutos -desde los siete a los 12- de esa segunda fracción metió dos estocadas mortales y Perú quedó herido para todo el viaje. Tanto que apenas sacó a relucir su amor propio y trató de atacar con su toque corto. Pero no le alcanzó. Porque los charrúas se metieron más atrás y se hicieron compañeros del reloj que, inexpugnablemente, circuló hasta el final.
En ese lapso de 5′ el verdugo fue Luis Suárez. Primero aprovechando un rebote que dio el arquero Fernández y después metiéndose entre los centrales para dejar en el camino al propio arquero rival. Así rubricó todo lo que había estado buscando.
Después se notó el nerviosismo de los peruanos y la capacidad defensiva de los uruguayos. Los minutos fueron pasando con movimientos más cerrados y violentos (Vargas se fue expulsado en Perú) pero ya no hubo para más. Perú tuvo una bien concreta a los 38′, cuando Paolo Guerrero sacó un latigazo fuera del área que encontró a Muslera a mitad de camino. Pero el arquero logró contener.
