Aunque el mal clima casi no le dio respiro a las cerca de 40 mil personas que colmaron el estadio José Amalfitani, quedó claro que el imán de Sergio “Maravilla” Martínez con su gente es tan fuerte que, pese a las adversidades, igualmente se vivió una fiesta inolvidable.
Es más, se podría decir que la lluvia, muy intensa por momentos, lejos de tornarse en protagonista, se convirtió en el condimento extra para que fuese aún más inolvidable la velada.
El ánimo de los asistentes, acompañados en su mayoría por paraguas o pilotos, no decayó nunca.
La emoción llegó más tarde con el homenaje a los grandes campeones argentinos en pantalla gigante y la posterior entonación del himno, muy particular y atractiva por cierto, a cargo del grupo Bajofondo, con el gran Gustavo Santaolalla, ganador de dos Oscar.
Mariano Iudica, quien abusó quizá de las arengas en contra de la nacionalidad del retador, alentando una y otra vez el clásico “Y ya lo ve, y ya lo ve, el que no salta es un inglés”, presentó la pelea estelar y con el “gritómetro a full al ritmo del ‘dale campeón, dale campeón”, la gente estalló a favor de “Maravilla”.
Bajo una fuerte cortina de agua y una silbatina casi de la misma magnitud, el inglés Murray ingresó al estadio acompañado por su séquito y un tema de Bob Marley (‘Everything‘s gonna be alright‘), con paso y rostro tranquilo, recibiendo un gran abucheo al subir al ring.
Y luego sí, el momento esperado… Imágenes del astro, fuegos artificiales, flashes al por doquier y con René de Calle 13 delante suyo cantando “Latinoamérica”, subió “Maravilla” al ring y empezó la pelea.

