La pasión no sabe de clima hostil y eso quedó más que claro en la tarde de ayer. La incesante lluvia fue la que terminó bajando el telón a la primera etapa de la 10ma edición de la Vuelta a San Juan para Libres y Masters que arrancó en la jornada de ayer. Fueron 300 los competidores que llegaron desde todo el país para el inicio de una competencia que ya es clásica en el ciclismo libre del país.
El fenómeno climático que amenazaba desde temprano, finalmente fue un protagonista más cuando las categorías Master “B” y Libres transitaban por el segundo giro del circuito que se disputó íntegramente en el departamento 9 de Julio. Con la esperanza que dejara de llover, el pelotón siguió transitando con normalidad, pero como el agua no cesó, la organización -acertadamente- decidió finalizar la competencia. En los Libres, Elio Olivera, un riojano que llegó a competir a San Juan después de dos años de ausencia, logró entrar en una fuga que terminó siendo determinante para quedarse con el triunfo en el apretado embalaje final. Los sanjuaninos Ariel Valdez e Iván Quiroga finalizaron detrás. En tanto que en Libres, la historia fue similar. Luis Lorenz mostró toda su categoría y ratificar sus ansias de repetir el triunfo del año anterior, aunque él reconoció que la etapa de hoy (contrarreloj) resultará clave. El “Loco” se quedó con el primer parcial, mientras que el tucumano, Marcelo Agüero, y el sanjuanino, Luis Balderramo, completaron el podio. Antes, en horas de la siesta, se habían disputado las categorías Master “C” y “D”. La primera tuvo como ganador al bonaerense Miguel Bidondo, seguido por el neuquino Víctor Painem, mientras que el oriundo de Los Berros, Vicente Carmona, cerró el podio. En Master “D”, el bonaerense, Miguel Macchi, fue el vencedor, en tanto que Miguel Copello (Buenos Aiores) y Arturo Vera (San Juan) finalizaron detrás.
Después llegó la lluvia y ahí Olivera y después Lorenz, fueron protagonistas de un espectáculo común en otros lugares, pero pocas veces visto en el ciclismo sanjuanino. Bajo una intermitente lluvia, los dos pelotones, protagonizaron un embalaje que sirvió de premio para los fervorosos espectadores que nunca abandonaron sus lugares para ver el sprint final.

