Considerado el mejor basquetbolista nacido en San Juan de la historia, Guillermo Riofrío dejó de existir en la provincia de Córdoba donde residió hasta sus 81 años.

El expivot, producto de las inferiores de Villa Lanteri y que fue junto a Pantaleón Morales (1937) los únicos sanjuaninos que integraron la Selección argentina mayor. Lo hizo en algunos sudamericanos durante la década del ’60 incluso llegando a anotar más de 200 puntos.

Pese a brillar en Córdoba con Estrellas Blancas de General Paz, con la selección de San Juan obtuvo los dos históricos terceros puestos en los viejos Argentinos en 1960 y 1962.

Además, despuntó con su calidad en el básquetbol europeo, algo muy poco habitual para aquellos años.

Guillermo sufrió en 2001 la pérdida de su hijo, Gabriel, nacido en Córdoba y campeón de la Liga con Atenas, quien era un referente a nivel nacional y murió durante un partido de la Liga Nacional entre su equipo, Estudiantes de Bahía Blanca, ante Libertad, en Sunchales. Un golpazo que le dio la vida tanto a él como a toda su familia.