Pudo haber sido otro final para Unión: sin amargura y sin la incertidumbre de lo que hubiese pasado si el arquero suplente de Huracán Las Heras no ingresaba al campo de juego para frenar con la mano una pelota que, tal vez, terminaba adentro del arco del Globo.
Difícil es determinar si en esa acción estaba el gol que no fue para el Azul, el 2-1 que tanto buscó. Es que la jugada fue extraña y confusa: el balón pudo pegar en el palo e ingresar, aunque también pudo dar en el poste y salir. Lo concreto es que no entró.
Transcurrían 37 minutos de la parte complementaria cuando Unión buscaba, en los pies de Alfredo Molina, el pasaje a la tercera instancia. Tras un centro del enganche y dos cabezazos en el área, Eduardo Sosa llegó a puntear la pelota por encima del arquero De la Riba. Con el arco a disposición el cordobés saltó a cabecear junto a un defensor rival, Lucas Becerra que finalmente ganó en el salto y cabeceó contra su propia valla. Fue ahí donde apareció la mano de Fernando Espinoza, junto al palo, para frenar la pelota. Es que el árbitro del partido, Rodrigo Rivero, mandó a los relevos de Huracán a calentar detrás de su propio arco. Entonces, ni lerdo ni peresozo, el doce del Globo aprovechó la situación para favorecer a su equipo ante el asombro de todo el Bicentenario. Esto desató la furia en el banco de Unión donde todos protestaron ante la terna arbitral y discutieron con los jugadores lasherinos. Hubo empujones, insultos y hasta golpes de puños, entre los que se vieron implicados a Edgardo Herrera (ayudante de campo de Cabello) y al jugador Osvaldo Gullace, capitán de Huracán. Calmadas las aguas, tras 11 minutos de suspenso, el encuentro prosiguió con un córner. Para Hugo Tobares, árbitro nacional que dirige Argentino B, el juez debió hacer un “bote a tierra (un pique) donde fue la interrupción del juego por parte del relevo”. Pero por ser dentro del área chica, “tenía que cobrar bote a tierra fuera de esos límites”, es decir en la puerta del área chica. A su vez, el árbitro sanjuanino consideró que si la pelota iba al arco el “sujeto extraño” debió ser expulsado y no amonestado.
“Sólo le sacó amarilla porque ingresó a la cancha si su permiso”, dijo Tobares que agregó que ya no se pueden realizar reclamos por parte de Unión. En conclusión, el Azul pudo tener otro destino. Pero eso nunca se sabrá.

