River Plate, aún dolido por la derrota en el Superclásico del fin de semana pasado por el torneo local, recibirá hoy (desde las 21) a Boca Juniors en el partido de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores de América, con la misión de sacar un buen resultado con miras a la revancha, dentro de una semana en La Bombonera.
Esa revancha se jugará el jueves 14 de mayo en La Boca, también desde las 21, y el equipo que resulte ganador se medirá en cuartos de final con el vencedor de la llave que dirimirán dos brasileños: San Pablo y Cruzeiro.
El primer cruce entre los dos clubes más importantes del país fue el domingo pasado en La Boca y el Xeneize se impuso por 2-0, en una victoria que lo dejó como único líder del Campeonato de Primera División y lo potenció en lo anímico, pero que de ninguna manera incidirá en lo que sucederá en Núñez por la Copa, y así lo afrontará River, según lo anticipó el DT Marcelo Gallardo.
En ese contexto, el “Muñeco” tomó nota de algunas falencias que mostró su equipo (algo que le significó perder el invicto en el torneo casero) y hará un par de retoques (entrarán desde el inicio Leonardo Ponzio y Ramiro Funes Mori), mínimos pero importantes, con la idea de mejorar la producción y complicar a Boca, que por su parte le planteará un partido distinto desde los nombres, con siete cambios en la formación inicial con respecto al pasado domingo.
River llegó a esta instancia en la Libertadores luego de una clasificación angustiosa. Boca, por su parte, se clasificó en forma holgada por el Grupo 5, luego de ganar los seis partidos, pero sabe que todo eso es pasado y que puede quedar rápidamente en el olvido si pierde la eliminatoria a manos de River, con el que ya cayó el año pasado en las semifinales de la Copa Sudamericana.
El entrenador boquense, Rodolfo Martín Arruabarrena, sabe que llega con un plus anímico luego de la victoria en La Boca, pero no se confía y por eso tomará ciertos recaudos, en una formación que tendrá variantes respecto del domingo pasado.
Así, ingresarán en la defensa Marín, Torsiglieri y Colazo, en el mediocampo lo harán Gago y Pérez, y en ofensiva retornará Calleri y será titular el cordobés Pavón.
Se presume que el partido será cerrado, con River en la búsqueda de un gol y a su vez de que no le anoten, y Boca agazapado, a la espera de facturar cualquier error, con futbolistas de categoría capaces de cambiar el rumbo de un partido.
En este tipo de encuentros no existen los favoritos, y si bien Boca salió vencedor el domingo pasado, la diferencia a su favor fue mínima y se resolvió sobre el final, de manera que si River recupera el juego que caracterizó al ciclo de Gallardo puede cantar victoria y fortalecerse para la revancha. Esa que llegará siete días después.

