Los sanjuaninos Lino y Juan Pablo Sisterna terminaron hace exactamente una semana su segundo Dakar al comando del buggy número 383. Y siete días después de completar la prueba que transitó por suelo argentino, incluido el paso por San Juan, chileno y peruano, el navegante, Juan Pablo, se animó a revelar las anécdotas que vivieron durante la prueba más popular y peligrosa del mundo. Pasando por todos los estados de ánimos posibles. A continuación, las diez anécdotas más pintorescas en la hoja de ruta de estos aventureros.
MORALEJA
"El holandés que es dueño del equipo siempre me decía durante el Dakar: "Juan Pablo esto es como un espiral. Cuando aparece un problema, después viene otro, y después otro, y luego otro. Es el espiral de la muerte", me contaba sonriente. Y es tal cual. Cada vez que en las últimas tres etapas nos pasaba algún problema complicado me acordaba de sus palabras. Nos tocó pasar un par de noches corriendo, y al día siguiente apenas llegábamos, ya teníamos que salir otra vez. Ahí se te desacomoda todo: el sueño, el descanso, la comida, todo. A los mecánicos también se les complica ya que no pueden cumplir con la rutina de revisar ciertas cosas del auto".
EMBRAGUE
"Las primeras dunas en Copiapó (Chile) nos complicaron con el tema del embrague hasta que se rompió la masa. Eso pasó cuando estábamos subiendo una duna y casi al llegar venía del otro lado a fondo el Pato Silva con su camioneta. Tuvo que frenar mi viejo y dejarlo llegar a él primero, por eso nos caímos para atrás y otra vez tuvimos que empezar a treparla. Así ocurrió con otras dunas más hasta que el embrague no quiso más. Cuando estuvimos en San Juan lo habían cambiado los mecánicos al embrague y yo me acordaba de los consejos que me dieron para hacerlo yo. Por suerte, me acordé de cómo era la historia".
PRECIPICIO
"Andar en las dunas de noche es muy complicado por el tema que no se ve para dónde tenés que encarar de acuerdo a las huellas. Previo al domingo de descanso, estábamos medio perdidos y ya sin luz solar. Encaramos una duna y mi viejo acelera a fondo, hasta que el buggy se frena y queda como trabado en una piedra. Me bajo y veo que del otro lado de la roca no había nada. Eran unos 40 metros de precipicio. Si acelera un poco más mi viejo, no la contamos".
LLANTO I
"Después de pasar toda la noche en el desierto, nos tocó hacer un enlace de 450 kilómetros para luego correr la etapa de Arequipa a Nazca, ya todo en Perú. Cuando salimos del vivac me acuerdo que me di cuenta que el tiempo era casi imposible de cubrir por el tiempo que faltaba para largar el especial. Recuerdo que íbamos en la ruta y lloraba porque veía que igual que en el 2011 el abandono era un hecho. "No me presionés para que acelere más porque nos vamos a matar", me decía mi viejo. Por suerte llegamos justo a tiempo a largar el especial, pero ahí fue el momento donde pensé que se acababa la carrera para nosotros".
ANTIPARRAS
"La organización te da una bolsita antes de largar cada etapa con distintas cosas, una de ellas son las antiparras. Pero con mi viejo pensamos que nunca nos iba a hacer falta y así nos fue. Después del vuelco y que se nos rompió el parabrisas en la etapa de Arica-Arequipa, tuvimos que andar por la arena sin nada de contención. La arena entraba a kilos por el parabrisas hasta que en un momento se nos acerca un camión de auxilio de otro buggy. Mi viejo les pidió si tenían un par de antiparras y nos la dieron. No tengo dudas que sin no las teníamos, era imposible andar los 70 kilómetros que nos faltaban en esas condiciones".
CARPA
"Después de llegar a Arequipa, tras haber estado toda la noche en el desierto, tuvimos que largar el especial. Pero como sabíamos que el embrague no andaba bien, largamos y ahí nomás nos pusimos al costado del camino esperando el camión de auxilio. En eso se nos acercan unos espectadores peruanos que había cerca y nos regalan una carpa para que durmiéramos unas horas hasta que llegaran los mecánicos. Mi viejo se tiró una hora y después lo hice yo. Después usamos la carpa para dormir otra noche en el desierto".
LLANTO II
"En la antepenúltima etapa, cerca de un pueblo en Perú que se llama Ica, llegamos arriba a una duna y de golpe el buggy se apagó completamente. Le dio arranque mi viejo y nada. Se murió la electricidad del auto. Increíble. Parecía una maldición porque era cerca del final de esa etapa, que era la última complicada del Dakar. Cada auto tiene un teléfono satelital y entonces le llamamos al jefe de equipo para que nos ayudara. El problema era un simple fusible que había que agregar para que diera mayor fuerza al arranque. En esa incertidumbre por ver cómo seguíamos, el que pegó un par de lagrimones fue mi viejo".
VUELCO
"En la etapa Antofagasta-Arica veníamos entre los treinta primeros de la etapa y en una duna, mi viejo aceleró demasiado y nos clavamos de punta. En el buggy no podés ir muy lento porque se entierra, ni rápido porque se te levanta y te clavás. En sí no tuvo casi daños el auto, pero el tema es que cuando vas metido entre los de adelante nadie te auxilia. Ahí cada uno corre para sacarte la mayor ventaja posible. Así que tuvimos que esperar unas dos horas hasta que un australiano que venía más atrás se paró y nos dio una mano para salir".
EN TV
"Mientras estaba tratando de ver cómo dar vuelta el buggy andaba alrededor de nosotros un camarógrafo y un productor de la televisión oficial. Y me seguía para todos lados, pero no me decía nada. Fueron como diez minutos, hasta que me dice en un momento: "¿Sea finito la carrera?". Le entendí que si se nos terminaba la carrera y es por eso que yo le contesté, medio caliente, "no, a Lima llegamos como sea".
FINAL
"Cuando llegamos para largar con lo justo la etapa desde Arequipa y que nos paramos apenas salimos para arreglar de nuevo el embrague, me acuerdo que empezaron a llegar otras camionetas. Los organizadores cuando pasa una hora luego del último camión que salió levantan todo y se van. Los que vienen después, están automáticamente descalificados. Y entonces cae un porteño y me dice "che, Juan Pablo, ¿dónde están los franceses estos?". La verdad que no sabía cómo decirle que había quedado eliminado del Dakar. Era como darle el pésame, así que después de darle un par de vueltas, me animé y se lo dije".

