Lejos, tiene que haber sido la convocatoria más pobre de San Martín en toda esta temporada. Con cerca de 10.000 personas en el Hilario Sánchez, la noche no terminó nada bien porque el pueblo verdinegro decidió decir basta. Al momento, al equipo, a los dirigentes. A todo. Cuando Lucas Pratto encaró en diagonal para definir ante Pocrjnic, estalló la impotencia en la Popular Norte. Iban 39’ del complemento y fue el principio del fin. Primero fue uno solo, luego dos más y por espacio de 10 minutos desafiaron a la policía, desoyeron a los jugadores y eligieron hacer saber que este momento ya no tiene más margen de tolerancia. Absurdo o no, lograron el objetivo de detener el partido y de obligar al replanteo total entre dirigentes, cuerpo técnico y futbolistas. Las consecuencias de esta suspensión están ahora en manos de Tribunal de AFA y para San Martín podría rozar incluso hasta la suspensión de la cancha, considerando que el próximo partido como local es nada menos que contra Godoy Cruz de Mendoza. Pero la noche tenía que terminar así porque ya a los 30’ del primer tiempo, del aliento incondicional ya se escucharon los primeros reproches. Luego, con el empate parcial de Affranchino se callaron pero en el final, con el Pueblo Viejo al rojo vivo, su gente dijo basta. San Martín volvió a vivir otra noche de amargura y frustración.
La gente dijo basta

