Acaso los actuales campeones del mundo se quedaron con el mensaje de su técnico, Vicente Del Bosque, quien sin ruborizarse la semana pasada tiró "me preocupa más el partido ante Liechestein, que ante Argentina". El Bigotón, campeón mundial a sus 59 años, dejó en claro que para él tenía más valor el choque por las Eliminatorias a la siguiente Eurocopa (goleada finalmente de 4-0 ante el débil combinado) que el duelo ante Messi y sus muchachos, en el reencuentro de la albiceleste con su gente tras Sudáfrica. Ya sin Maradona en el banco y con Batista siendo observado bajo la lupa durante los 90′, para saber si este choque iba a definir su permanencia en el cargo o no hasta Brasil 2014. El Checho está claro que les bajó otro discurso a sus estrellas, que así lo entendieron y llevaron adelante. En la concentración e intensidad con que afrontaron uno y otros este duelo, ante una multitud en el Monumental, se entiende el mayor argumento para explicar el 4-1 final, con un primer tiempo a toda orquesta y un segundo dando la impresión de regular. Sirvió para que Messi sea ovacionado, Higuain defina como lo hace habitualmente en el Real Madrid, Tevez se aproveche del blooper de Reyna y Aguero ingrese y factura con un cabezazo. También para que España pegue un par de sustos al seguro Romero con tres remates en los caños. Y para que la gente comience una nueva relación con estos jugadores, al menos eso quedó claro con los aplausos tras el encuentro en Núñez.
Argentina se paró con un esquema casi idéntico al que tuvo en Irlanda, en el anterior amistoso, el primero conducido por Batista. Colocó su clásica línea de cuatro defensores y tres volantes mixtos, dos de ellos encargados básicamente de la marca como Cambiasso y Mascherano. En cambio Banega, y por momentos también el Cuchu, resultaron el nexo con el tridente ofensivo compuesto por Tevez-Messi-Higuain. España, que no contó con varios de sus titulares en Sudáfrica como el arquero y capitán, Iker Casillas, el central Carles Puyol, el lateral Sergio Ramos y el volante Xavi, quien ingresó como relevo por estar disminuido físicamente, se vio obligado a "rifar" la posesión del balón. La albiceleste entró tan metida en lo suyo que apenas a los 10′ Lionel Messi ratificó que era una gran tarde para la selección local y con una exquisita definición abrió el marcador, tras un buen pase de Carlos Tevez. Apenas tres minutos después, otra vez con el Apache en la función de asistidor, esta vez fue Gonzalo Higuaín quien doblegó al uno español para el 2-0. Festejo y delirio, en apenas un cuarto de hora. Con la ventaja a favor, Argentina decidió relegar en algo la tenencia del balón. Los europeos, carentes de ideas como pocas veces, buscaron los espacios pero no los encontraron. Y en las pocas veces que lo hizo fue el palo (remate de Villa) o Romero los que impidieron el descuento. Encima, a los 34′ Reyna se equivocó en una salida y Tevez, atento y voraz como de costumbre, liquidó el partido con el tercero.
La película del complemento fue diferente. No de suspenso, ni nada parecido, aunque con Argentina en el rol de contragolpeadora. Así, España manejó el balón y quiso encontrar los pocos huecos que dejó el triple cinco albiceleste. A los 5 minutos, la visita tuvo una chance con un cabezazo de Fernando Llorente, tras un centro de Navas, que se fue al lado del poste izquierdo. Sólo destellos de Messi levantaron la producción de un equipo argentino que parecía haber cerrado su tarea mucho antes del final. La Furia continuó avanzando y tuvo su premio a los 38, con un giro de Llorente dentro del área para batir a Romero. Con el campeón mundial jugado en ataque, a la Argentina le quedó la última ocasión propicia del cotejo y la capitalizó. Se jugaba el minuto 45 cuando Gabriel Heinze, en su única aparición ofensiva, tiró el centro para Sergio Aguero y el delantero del Atlético Madrid cabeceó para sellar el resultado final. En definitiva, una victoria que a los argentinos les permite ser optimistas por el marcador y por la dimensión del rival. Fue como para ir pensando en el futuro y para comenzar a olvidar la herida del último Mundial.
Fuentes: Télam, DyN y olé digital

