Sólido, firme. Efectivo. Sin el lujo que pretenden todos, pero con la consistencia que es un sello ya en este ciclo Falcioni, Boca Juniors pasó por San Juan para certificar su pase a octavos de final de la Copa Argentina, venciendo merecidamente a Central Córdoba de Rosario por 2-0 con goles de Nicolás Blandi y Sergio Araujo. Recién en el segundo tiempo, el actual campeón del fútbol argentino pudo establecer diferencias frente a un conjunto como el rosarino que le peleó mano a mano el primer tiempo pero que en el complemento no pudo sostener el ritmo para bancarse a Boca. No le faltó nada al equipo de Falcioni para avanzar de fase, pero tampoco le sobró demasiado. Los chispazos de Chávez en el segundo tiempo, las subidas de Fernández por la izquierda y la potencia de Araujo jugando bien de punta, fueron los argumentos principales para poder doblegar a un Central Córdoba que nunca apeló al juego brusco y que intentó equilibrar el partido a partir del buen trato por la pelota.
En el primer tiempo, la primera acción de peligro fue de Central y a través de Figueroa, quien no pudo cabecear bien en un anticipo. A los 10’ el Pochi Chávez apareció en el partido para probar de media distancia. Recién a los 28’ de esta primera etapa, Boca estuvo muy cerca de convertir cuando Chávez y Blandi la armaron por la izquierda y Ledesma, por el segundo palo, no alcanzó a conectar. Parecía que le iba a costar romper el 0-0 al conjunto Xeneize pero a los 41’, llegó la habilitación para Blandi y el delantero definió con sutileza para dejar sin chances a Leguizamón. Era el 1-0 y Boca empezaba a sacar su ventaja.
En el complemento, Falcioni sacó a Blandi y mandó a la cancha a Gaona Lugo. Con este movimiento, le dio más soltura a Araujo y Boca creció ofensivamente. Monopolizó la pelota, ganó en todos los sectores de la cancha y empezó a exigir al arquero rosarino.
Chávez, Araujo y Fernández tuvieron sus chances hasta que recién a los 21’, llegaría el segundo gol cuanto Gaona Lugo desbordó por la izquierda y le sirvió el gol a Araujo que definió con suspenso. Se empezaba a terminar la historia porque Central Córdoba no tenía ya más argumentos ni energía para sostener el partido en el terreno de la chance de un descuento. Boca, a lo Boca, ya se sentía en otra fase de la Copa Argentina. Esta vez no habría suspenso con penales ni nada parecido. Esta vez, la fórmula Boca dio los resultados que tanto hace feliz a su gente.
