Temperley y Tigre igualaron anoche 1-1 pero el Celeste mereció un poco más, aunque se durmió tras lograr la apertura y le dio la posibilidad a la visita de equilibrar las cosas, aunque con un gol que debió haber sido anulado. Fernando Brandán, a los 3 minutos de la segunda mitad, puso en ventaja al “Gasolero”, que había hecho mejor las cosas. Pero, el equipo orientado por Ricardo Rezza se relajó y le dio vida a la reacción de Tigre, que igualó a los 31 con un gol de Marcelo Larrondo, quien antes de doblegar a Federico Crivelli bajó con la mano un pase profundo de Lucas Wilchez sin que el árbitro lo advierta. El primer tiempo presentó poco volumen de juego. Hubo mucho vértigo pero con poca precisión. Dentro de ese contexto fue el conjunto local el que se mostró más incisivo y el que tuvo las únicas ocasiones para ponerse en ventaja. Aunque esa diferencia que merecía en los 45 minutos iniciales, Temperley la consiguió a los 3 del complemento cuando Brandán sacó un bombazo de 30 metros inatajable para García. Aunque a los 31, un pelotazo preciso de Wílchez fue bajado con el brazo derecho por Larrondo sin que lo advirtiera el árbitro Argañaráz. Y el uruguayo no perdonó.