La tercera, por suerte para la Argentina, esta vez no resultó la vencida. Es que la Selección nacional volvió a quedar abajo en el marcador y como le ocurrió ante Italia, por la zona de grupos, y ante Chile, por cuartos de final, anoche contra Portugal lo supo remontar y terminar cantando victoria. En el caso de los lusitanos con el plus de no haberse ido al descanso arriba, tal cual le sucedió en las dos anteriores ocasiones mencionadas. Una virtud clave es el hecho de tener capacidad de respuesta, aunque en las instancias decisivas y contra rivales de la categoría de un España esta noche puede resultar algo letal.

El propio Martinazzo reveló el jueves, tras el pase a semifinales, que era algo que se debía corregir teniendo mayor frialdad. Que en el afán de ponerse rápido arriba en el marcador, sus dirigidos perdían un poco la concentración y lo pagaban con el gol en contra. Ante Portugal no hubo tal desesperación, aunque igualmente otra vez hubo que remontarlo al marcador. En ese sentido resultó clave, nuevamente, el ingreso al parqué de David Páez. Claro que esta vez el Cachi no terminó siendo un factor tan determinante como ante los tanos y los trasandinos, algo lógico teniendo en cuenta la instancia y el adversario de ocasión, el seleccionado con más mundiales obtenidos.

Por eso hubo que esperar hasta el complemento para darlo vuelta. Algo inédito ya que ante Italia la Argentina se fue al descanso 3-2 (lo ganó finalmente 7-2) y contra Chile 4-1 (lo liquidó 12-3). Igualmente los nervios no le pasaron factura y en apenas 16 segundos, de los 8m.36s. a los 8m.46s., remontó el score para nunca más quedar abajo y así meterse otra vez en una final del Mundial. Hoy, ante el tricampeón España, será momento de demostrar que la lección terminó siendo aprendida. Sino el final puede ser otro, y para lamentarlo.