San Juan, 5 de junio.- De nada sirve llorar, de nada sirve lamentarse. Lo hecho, hecho está. La actualidad señala que los muchos de los pibes argentinos no están a la altura de vestir la camiseta argentina y que su DT, haciendo honor a la tradición familiar, peca de soberbio cuando en realidad hace agua por todos lados. Con seis mundiales en su rico palmarés, el nacimiento de la gloria albiceleste en esa categoría surgió en 1979 de la mano de un chico que algo de talento tenía: Diego Armando Maradona. Logrando una dupla espectacular con Ramón Díaz. Sólo ellos marcaron 14 de los 20 goles del equipo en el torneo disputado en Tokio. ¿El técnico? Nada menos que César Luis Menotti.

El segundo título se hizo esperar. Llegó recién en 1995, en Qatar, de la mano del “equipo de José”. Y es que Pekerman marcó una era en la historia de los seleccionados menores. Sus equipos ganaban, gustaban y goleaban. Daban cátedra. Pese a su juventud, los jugadores que integraban sus planteles eran cracks que luego se cansarían de romperla en los mejores equipos del mundo. En la final de ese torneo despachó 2-0 nada menos que a Brasil, con goles de Biaggini y Guerrero.

Dos años más tarde, en Malasia, llegó el Bi. Equipazo por donde se lo mire, con Juan Román Riquelme, Pablo Aimar, Walter Samuel, Esteban Cambiasso, Fabián Cubero, Diego Markic, Lionel Scaloni y Bernardo Romeo, entre otros. Dioses del olimpo futbolero que a fuerza de sacrificio y talento supieron ganarse el respeto de todos. La coronación llegó luego de una ajustada victoria 2-1 ante Uruguay, con tantos del ‘Cuchu’ y Quintana. A esa altura, la tarea de Pekerman era majestuosa.

En 2001, Argentina hizo las veces de local. Era favorito y no defraudó. Con Javier Saviola y Andrés Dalessandro dando sus primeros pasos de manera profesional, la albiceleste se quedó con el título de punta a punta: siete partidos jugados, todos ganados, con 27 goles a favor y sólo cuatro recibidos. El ‘Conejito’ fue el máximo artillero con 11 tantos.

Y llegó Messi. Fue en Holanda 2005. Con un puñado de partidos en el Barça y sólo 18 años en sus espaldas, el rosarino la rompió. Recibió el Balón de Oro al mejor jugador, Botín de Oro y nada menos que la copa de campeón, luego de derrotar a Nigeria por 2 a 1. Otra de las estrellas que brilló en ese certamen fue Sergio Agüero. Qué decir de Francisco Ferraro, que llegó con la difícil misión de suceder a Pekerman, y debutó con un título.

En 2007 llegó el último título mundialista. Fue en Canadá y nuevamente el Kun descolló. En ese plantel había futbolistas de la talla de Ever Banega, Maxi Moralez, Ángel Di María, Sergio Romero, y Mauro Zárate. Hugo Tocalli, acompañante eterno de Pekerman, fue quien manejó los hilos de ese equipo.

Gloria en su estado más puro. Gloria que hoy se extraña y recuerdos que lastiman. Durante la madrugada, Humbertito y los suyos se encargaron de firmar una de las páginas más tristes de la Selección Sub 20. Desde Portugal 91’ que Argentina no pasaba tal papelón. Los pibes, que llegaron para ser protagonistas en Nueva Zelanda, igualaron 0-0 con Austria y hoy se van por la puerta de atrás. Chicos con gran futuro, pero un bajo nivel, como Ángel Correa, se quedaron con las ganas de demostrar. Buen momento para barajar y dar de nuevo.