Estudiantes, que no mostró el buen fútbol de sus presentaciones anteriores en Libertadores y campeonato, fue práctico, contundente y con eso le alcanzó para quedarse con una nueva edición del clásico ante un Gimnasia preso de sus limitaciones.

En un partido jugado con dientes apretados y pierna fuerte, Gimnasia tomó la iniciativa, ahogando con la presión la salida de Estudiantes.

La respuesta de la visita fue letal, ya que a los 39’ tras un cabezazo de Desábato que no fue gol por la gran reacción de Bonnin, de rebote Schunke, completamente solo, cabeceó para el 1-0.

En la reanudación, a los 2’, Cerutti desbordó por izquierda y sacó el centro para la entrada de Carrillo, que con un zurdazo potente puso el 2-0. El cachetazo madrugador no bajoneó a los dirigidos por Troglio que, por el contrario, comenzaron a apretar en busca del descuento rápido.

Un cabezazo de Barsottini y un remate de Licht, ambos apenas desviados, fueron el aviso de lo que llegaría a los 6’, cuando Vegetti, con un cabezazo achicó las cifras 2-1.

Gimnasia se fue con todo en busca del empate y Troglio puso toda la carne en el asador ante un Estudiantes que perdió el control de la pelota y quedó expuesto en todas sus flaquezas.

Cuando el partido se diluía con un Gimnasia que atacaba a ciegas y un Estudiantes que se defendía con las pocas fuerzas que le quedaban, Cerutti se jugó la heróica y Medina lo bajó dentró del área. El atacante asumió la ejecución del penal y decretó la victoria de Estudiantes, por 3-1.