A las finales no se las juega. Solamente se las gana. Eso lo aplicó mejor que nunca Juventud Unida de Médano de Oro que en cancha de Trinidad supo explotar con absoluta contundencia las ocasiones que le entregó Sportivo Rivadavia y su ansiedad, para terminar ganando por 3-0 la segunda final de la serie y terminar consumando su regreso a Primera División tras apenas una temporada en la B local, luchando desde la humildad contra los grandes candidatos que fueron quedando en el camino y derrotando con absoluta legitimidad a un Rivadavia ansioso, desesperado.

Esa fue la postal que regaló la primera emoción fuerte del durísimo mundo del ascenso sanjuanino. Donde falta de todo pero sobra pasión y ver la cancha de Trinidad con un gran marco, sin incidentes y con la consagración de la Juve medanera que empezó a ser de Primera ya la semana pasada cuando ganó la primera final por 4-3 dejandole todo el peso, toda la responsabilidad a un Rivadavia que dejó todo. Es que el equipo de La Bebida jugó el primer tiempo y gran parte del complemento como para revertir la historia pero le jugó en contra su ansiedad, esa idea de hacer antes el segundo gol que el primero. Así, se le fueron los primeros 45’ donde pudo haber hecho alguna diferencia pero su falta de definición y la enorme tarea del arquero Elías Balmaceda, hicieron que Juventud empezara a sentirse más. A los 11’ Pérez -un apellido que es gol en el Médano- abrió la cuenta cuando peor la pasaba y para darle el golpe casi de nocaut, a los 45’ de esa primera parte, Emmanuel Bravo puso el 2-0 casi definitorio.

En el complemento, Rivadavia arriesgó el resto. El Bicho Escudero fue al frente con lo que le quedaba en el banco pero no pudo. Juventud, desde la experiencia del ‘Migue’ Costa en el fondo, la categoría de Bronvale en el medio, la calidad de Caño y la potencia del trío Bravo, Pérez y Salla arriba, lo aguantó, lo soportó hasta que le dieron ese lugarcito para la estocada final que terminara con las esperanzas del rival. Salió la contra, la manejaron muy bien y el Pescadito Bravo habilitado, definió ante Morales con absoluta calma para poner el 3-0 y sellar el regreso de un equipo que transpira humildad como Juventud Unida. Llegó el final tan temido. Rivadavia quería al menos el gol del honor pero ni ese premio consuelo tuvo. Juventud se empezó a sentir campeón de verdad con el tiempo a su favor y la entrega de un equipo al que no le sobra nada pero que dejó siempre todo. Los últimos 10’ estuvieron casi de más. Es que el desorden de Rivadavia ya fue desesperación y Juventud Unida solo se limitó a que el reloj certificara su regreso a Primera cuando muchos ni lo ponían como candidato. Se fue en 2015 después de dos años en primera y ahora regresó. Con el corazón de su gente, con la pasión que le pone desde el primero al último, con nombres que tienen historia pero no tenían presente y logró recuperarlos. Con un equipo con todas las letras, Juventud Unida demostró que se puede, que todo es posible.