No será sencillo para el Verdinegro dar el segundo paso más importante de su historia futbolística. Tendrá que enfrentar a Gimnasia y Esgrima de La Plata con el “Mellizo” Guillermo Barros Schellotto como abanderado. Ahora bien. ¿Cuándo un logro deportivo llegó sin su cuota de sufrimiento debida?

¿Es Gimnasia, futbolísticamente hablando, un cuco? No, si ya es un abonado a jugar las promociones para no caerse de Primera. Pero sí es un equipo acostumbrado a jugar a una marcha más a la que se juega en la B Nacional y que tiene, como todos, virtudes y defectos.

Su mayor riqueza es la fluidez de control de pelota en mitad de cancha. Rinaudo dirige la orquesta que completan Casco, Castro y el Mellizo.

El punto flaco es su defensa, le duelen los centros cruzados. Sus altos marcadores cabecean mejor en el área rival que en la propia y cuando se los encara con pelota dominada son proclives a cometer faltas.

En ataque es algo irregular. Le cuesta concretar lo mucho y bueno que generan sus volantes hasta la zona de fuego.
Claro que, como tienen ventaja deportiva y el empate los favorece, San Martín deberá hacer mucha Gimnasia -jugar sus dos mejores partidos del año- para lograr su segundo ascenso a Primera División.