Con los nombres, en el fútbol no siempre alcanza. Y a Sportivo Peñarol le pasó mucho de eso en su debut en el Torneo del Interior porque con un equipo cargado de nombres consagrados, apenas pudo igualar en un gol con el atrevido San Isidro del departamento San Martín. Fue debut con justicia para ambos por lo que entregaron al cabo de los 90 minutos. En el comienzo, la mejor postura fue de San Isidro que manejó más y mejor la pelota, se plantó en terreno de Peñarol y se atrevió a atacarlo cuando se iluminaba Gustavo Molina. El delantero del Celeste fue problema sin solución en esos primeros 20’ de partido pero Peñarol sacó a relucir su oficio y en la primera que tuvo a favor no se lo perdonó. Llegó el centro, dudó el arquero Sergio Romero y el goleador Bohemio, Cristian Pérez, sacó la ventaja necesaria como para abrir el marcador y poner arriba a un Peñarol que no había sido mejor que su rival hasta ese instante. Pero con el 1-0 a su favor, el resto del primer tiempo mostró algo de lo que el conjunto de Chimbas tiene potencialmente. Es que aparecieron Silvio Molina y Luis Carbajal para manejar los tiempos en el medio. San Isidro quiso reaccionar pero se quedó sin ideas.

Así, los dos se encaminaron al descanso con una mínima ventaja para Peñarol por su contundencia. En la segunda parte, San Isidro fue más. Tuvo la iniciativa, presionó, pero no tuvo el peso en el ataque como para sacar su ventaja. Así, el partido se hizo intenso y Peñarol se paró para la contra. A los 3’ casi lo sentencia cuando Mauricio Olivera le cabeceó para atrás a su arquero y lo encontró saliendo del arco. Lo descolocó y parecía gol en contra pero el asistente y el árbitro Mostaccio no vieron gol. El entusiasmo de San Isidro tenía que tener su premio y se le dio pasados los 25’ cuando Emanuel Gil, un señor zaguero, metió un largo tiro libre desde tres cuartos de cancha que parecía inofensivo para Domínguez pero se le metió y puso el 1-1 merecido por los Celestes. Parecía que San Isidro tendría el envión del final como para ir a ganarlo pero la expulsión de Mauricio Olivera le quitó ese aire y tuvo que refugiarse como para sostener el empate. Peñarol movió el banco buscando algunas respuestas para su debut pero ni con Ríos, ni con Jonatan Tello en la cancha pudo desequilibrar a la defensa Celeste que se paró más que bien comandada por Gil. Así, los dos se encaminaron a un final caliente que casi se le da a San Isidro cuando Matías Oviedo remató abajo al palo derecho de Domínguez. Pero la justicia del 1-1 ya estaba escrita, no mostrando diferencias.