En el otro encuentro que se jugó ayer, Villa Obrera recibió a Peñarol y el partido terminó suspendido cuando el local ganaba 1 a 0. Es que el volante de la visita, Miguel Molina, recibió un proyectil desde la parcialidad local y luego de volver a la cancha una vez recuperado volvió a caerse al suelo, por lo que el árbitro, Matías Perona, decidió suspender el encuentro.
El juego se dio trabado desde el comienzo, con mucha lucha en el mediocampo, pero en esa pelea fue el elenco local el que sacó provecho, cuando a los 33, Kevin Cafizo marcó el único tanto de la tarde. Así el local se fue con la mínima ventaja a los vestuarios. Y Peñarol se quedó con el gusto amargo porque Chávez convirtió, pero el línea levantó la bandera marcando posición adelantada.
Pero claro, las cosas se comenzaron a complicar en la segunda parte. El juego transcurría con total normalidad, hasta que promediando los 10 minutos cayó un proyectil desde la tribuna local sobre el jugador visitante, Miguel Molina. El volante cayó desplomado en el campo de juego y acusó un fuerte golpe en su cabeza. El partido estuvo parado durante cinco minutos, Molina salió de la cancha para ser atendido y el encuentro se reanudó. A los minutos, Molina ingresó nuevamente, pero a los segundos y en la primera jugada que tuvo participación se volvió a desplomar. Hubo que esperar varios minutos hasta que llegara la ambulancia al estadio de La Boutique, mientras que el árbitro decidió suspender el partido a los 19’ del complemento por agresión externa al jugador. Molina después fue atendido en el Hospital Rawson, donde se le realizaron estudios que no detectaron una lesión grave. El técnico de Peñarol, Pepe Bravo, dio su versión: “Estamos con mucha bronca, porque estos casos de violencia siguen pasando. Encima me molestó lo que dijo Gaetán (Santos, DT de Villa Obrera) sobre que lo que cayó de la tribuna era una mandarina y no fue así. No hay que meter a toda la gente de Villa Obrera en la bolsa, pero en todos lados hay un inadaptado”, cerró Pepe.

