Hace cinco años llegó a San Juan acompañando a su padre en una Vuelta. Fue la primera vez que Juan Ignacio Curuchet, uno de los cuatro hijos del más grande ciclista nacido en este país (Juan Esteban) tomaba contacto con San Juan. En esa ocasión ofició de auxilio y sus ojos brillaban de alegría porque vivía una experiencia única.

Hoy, con 19 años, cumplidos el pasado 4 de julio y con la perspectiva de incorporarse a un equipo amateur italiano disfruta en carne propia lo que alguna vez sintió su padre. “Para mí es muy importante correr esta Vuelta porque la manera en que se vive el ciclismo en San Juan es única. En ninguna parte del país el ciclista es reconocido y respetado como acá, por eso quiero agradecerle al Pollo (Ernesto Fernández) que me dio la oportunidad de correr en su equipo (Municipalidad de Rawson) sabiendo que no terminaré la Vuelta porque tengo que incorporarme a la Selección para correr el Tour de San Luis”.

Aunque está muy lejos de la punta porque trabajó en función de ayudar a Darío Díaz, a quien en la segunda etapa le dio una rueda, ayer Juani, como le dicen todos, estuvo en una fuga que llegó a tener un par de minutos. “Hoy (por ayer) me sentí muy bien y me alegro de haber integrado esa escapada porque lo que viví arriba de la bicicleta es inolvidable. Para mi es muy importante poder vivir experiencias que vivió mi Viejo. No encuentro palabras para contarle lo que sentí. Fue algo muy lindo porque la gente nos empujaba con su aliento”, expresó.

Consultado sobre las expectativas para el 2013, Juani contó que se incorporará al conjunto Trevigiani que dirige Mirko Rossato. “Espero tener un año mejor que el pasado en el que me lesioné la rodilla en el Mundial y no pude rendir a pleno”, culminó.