A Javier Cabrera (26 años) no se le notaba el gran esfuerzo que había hecho la noche anterior en la final del +Torneo del Sol+ de futsal. Ni siquiera que, el día después de la consagración, había tenido que cumplir con la obligación de ir al trabajo, donde entró a las seis de la mañana. Eso sí, su rostro estaba contagiado de orgullo y satisfacción…

– ¿Se hizo muy complicado el partido contra Argentinos Juniors?

– Demasiado. Es más, cuando ellos se pusieron 2-0 a los 10 minutos se me pasaron muchas cosas por la cabeza. Igual que a todos mis compañeros. Sabíamos que había que cambiar ahí mismo. Nos sorprendieron. Pero no nos volvimos locos y siempre buscamos hacer lo nuestro, aunque desde ese momento metiendo más que nunca.

– Se notó, porque los apretaron por todos lados…

– No nos quedaba otra. Si los dejábamos jugar, nos pintaban la cara. Pero no pegamos, los apretamos en la marca y ellos empezaron a dudar. Es más, cuando les empatamos, ellos no entendían nada.

– ¿Que pasó en el lío que se armó al final del primer tiempo?

– En realidad no sé cómo empezó todo. Pero es como te digo, ellos no podían asimilar que ya les estábamos hasta ganando. Y a la entrada de los camarines se armó una montonera, pero nosotros tratamos a calmar a todos. De ellos había varios que estaban locos.

– ¿Después te prendiste en los festejos?

– Fuimos a un boliche a brindar pero yo me fui temprano, como otros muchachos. Es que tenía que levantarme antes de las cinco, porque a las seis entraba a trabajar.

– ¿En serio? ¿A donde entrás tan temprano?

– Trabajo en empaque de la fábrica de galletitas, en Albardón. Y entro a esa hora. Encima, hoy (por ayer) por el accidente que hubo en la ruta, tuve que dar una vuelta más grande por Angaco.

– ¿Que te gusta más, ir a bailar o ir a comer?

– Me gustan las dos cosas, pero ya no salgo tanto. Soy cuartetero o cumbiero y me encanta el asado y el locro. Eso sí, le doy prioridad a vivir en familia.

– Volvamos al futsal, ¿donde empezaste?

– Soy jugador de Alianza, desde siempre. Compañero de Castilla y Costela. A los tres nos convocaron para esta Selección.

– ¿Antes jugaste al fútbol de once?

– Por supuesto. En las inferiores de Alianza estoy desde los 13 años. Había hecho la Escuelita en el departamento San Martín. De ahí son mis viejos.

– ¿De qué jugás en el fútbol grande?

– De cinco.

– Ah, por eso sos bien áspero…

– No (risas), te repito, a los de Argentinos los apretamos, no les pegamos. Yo doy todo en cada partido. Hay momentos en los que tenés que meter más que otros, pero nunca he sido desleal.

– ¿Tuviste año especial?

– ¡Sí!, en el 2010. Con Alianza salimos campeones en el torneo local con el fútbol grande y también en futsal. Fue un año inolvidable. Pero bueno, me incliné por seguir en el futsal porque para el otro no tengo tiempo para entrenar por el trabajo.

– ¿Cómo ves al futsal sanjuanino?

– Estamos en un proceso de aprendizaje. Lo pienso yo y coincido con todo lo que nos dijo el Pachi Pascual (el DT de la Selección local). Ha ido creciendo pero nos falta dedicarnos de lleno. Como hacen los porteños, por ejemplo. Todos nosotros, cuando fuimos a Mar del Plata, resignamos varias cosas. Los porteños se dedican a esto y punto.

– ¿Hay diferencia en lo táctico?

– Todavía bastante. Nosotros lo equiparamos con las ganas. Pero vamos progresando y eso es bueno.