En el partido en el que sólo estaba en juego el honor, por ser los descendidos, Inglaterra, se quedó con el partido ante Sudáfrica por 7-4 y así los africanos terminaron últimos en el torneo, mientras que los ingleses, también ya descendidos, finalizaron en la decimoquinta posición.
La primera impresión fue que Sudáfrica le daría lección de hockey a Inglaterra, porque empezó ganando por 3-0 y el rival no mostraba reacción. Pero cuando ingresó Stewart le cambió la cara a los europeos que empataron el encuentro antes de terminar la primera parte.
Eso fue un cachetazo para Sudáfrica que en el complemento lo sufrió y así Inglaterra dio vuelta el partido, lo ganó 7-4 y se quedó con el honor de no finalizar último, aunque igual descendió.

