Buenos Aires, 5 de abril.- A medida que el torneo del Nacional B va llegando a su fin, a Independiente se le hace cada vez más difícil jugar con soltura. En casa o afuera: el Rojo es una maraña de nervios en Avellaneda y de visitante.
Esta tarde trasladó sus dudas a Santa Fe: no pudo con Unión, empató 0-0, y puso en riesgo el tercer puesto de ascenso a Primera. Si mañana Instituto gana en Junín, Independiente ya no estará en puestos de ascenso.
El equipo de Omar De Felippe lucha contra sus propios fantasmas, la inestabilidad institucional y, también, el oficio de los rivales para complicarlo en momentos de debilidad.
Hoy no supo cómo vulnerar a Unión que también quiere pelear (está 6°, a cinco puntos del ascenso) y no confirmó la levantada tras la goleada (3-0, en Avellaneda) ante Talleres la fecha pasada. No contó con ninguna ocasión clara de gol y, sobre el epílogo, dependió más del Ruso Rodríguez o de la falta de puntería de Unión (Alemán).
Si bien aún restan 12 fechas y el DT De Felippe siempre pide calma, Independiente no entrega certezas desde el juego y se envuelve en su propia telaraña.
