Bochornoso final. En la previa mucho se dijo sobre la posibilidad de que el partido era de riesgo en la tribunas por el último antecedente (fue en Mendoza cuando agredieron al por entonces DT de Sportivo Dillon), y se produjo sobre el final. Iban 3 minutos de tiempo adicionado, cuando el empate 0-0 entre Desamparados y Maipú de Mendoza ya era cosa juzgada. Pero cayó un petardo al árbitro desde la parcialidad puyutana y después lluvia de piedras, motivaron a que el árbitro César Walker suspendiera el partido, con todo lo que le puede significar a Desamparados ante el Consejo Federal.

Si algo le faltaba a una noche negra para Desamparados, al que le costó mucho en cuanto al juego y tratar de vulnerar el arco mendocino, era un final trágico. El árbitro lo suspendió por falta de seguridad debido a la cantidad de proyectiles que caían, según les expresó Walker a los directivos de Sportivo.

En cuanto al partido fue muy complicado para el Víbora, porque el planteo del Cruzado fue impecable. Le tomó hombre a hombre, con mucho traginar en el medio y con eso le complicó la vida a los de Magistretti que no encontraron la fórmula para romperle los esquemas al rival.

Muestra de ello fue el poco peso que tuvo en el área rival. Porque si bien al minuto Arrigo casi anota de contra, luego le costó a Desamparados 29′ volver a probar al arco de de Olguín. Entre medio, Maipú pudo abrir el marcador. Luciano Abalos no pudo conectar un centro razante.

El local en su afán de buscarle el hilo conductor al match, quedaba mal parado y el mendocino apostó a la contra. Incluso a los 32′ Díaz lo tocó a Torres dentro del área y si el árbitro cobraba penal nadie podía protestar.

Sportivo volvió a pisar el área a los 37′: mala salida de Olguín y en el rebote desde afuera del área Chica, de emboquillada, casi define.

El complemento no cambió en nada. Desamparados siguió chocando contra su falta de criterios y Maipú se cuidó. Bernay en la visita le sacó de la línea el centro de Garrido que Molina esperaba. Incluso el mismo Bernal peinó un disparo desde mitad de cancha que el travesaño del arco de Pelayes devolvió.

Luego, los incidentes, petardos, piedras y juego suspendido en medio de una total impotencia puyutana, que nunca le encontró la vuelta de tuerca para doblegar a Maipú.