Impotencia. Una mezcla de bronca y resignación es lo que mostraron ayer los hinchas de Desamparados con la derrota consumada. Al inicio, los hinchas les expresaron apoyo a sus jugadores por medio de los cánticos, esos mismos que fueron subiendo de tono cuando veían que el equipo no avanzaba y ya perdía. Primero el descargo fue contra el árbitro por la sanción del penal que puso arriba en el marcador a Quilmes. Después algunos insultos dirigidos a Parisi recriminando falta de actitud. En la platea, la bronca empezaba a contagiar a todos, lo que produjo alguna discordia (ver aparte). En el complemento, y con el 3 a 0 en favor a Quilmes, el hincha dijo basta. Con la forma menos justificada de hacerlo, pero queriéndose notar. Golpearon las puertas de acceso al campo de juego que rápidamente cedieron, fueron calmados por las mangueras de los bomberos que sólo enardecían más a los hinchas. “Que se vayan todos, que no quede uno sólo..” retumbó fuerte en el Bicentenario como aquella vez frente a Instituto. Echenique contó con las garantías de continuar y el partido se reanudó. En la desconcentración, algunos colectivos que trasladaban hinchas puyutanos, sufrieron la rotura de vidrios por parte de la policía. Ayer, el hincha de Sportivo se volvió a desilusionar y la paciencia parece haber tocado fondo. Otra vez la impotencia ganó Puyuta y parece no tener fin.