Como buen taurino (nació el 15 de mayo de 1987) es muy esquivo a los conflictos y a poner el yo por delante del nosotros. Su carácter no "encuadra" con un deporte noble, pero hiper individualista como el tenis. Será por eso que su figura resulta clave en el único torneo donde se juega por equipos y que es la gran cuenta pendiente de nuestro país: la Copa Davis. Entre viernes y sábado resultó fundamental para ayudar a que la Argentina superara 3-0 a Serbia, metiéndose nuevamente en semifinales. Se trata de Leonardo Mayer, el Yacaré, para todos debido a su procedencia: Corrientes. A sus 28 años, con el punto en singles ante Filip Krajinovic, en una clínica de tenis, y el sábado, haciendo dupla de forma sorpresiva con Charly Berlocq para imponerse en el dobles y liquidar la serie, se convirtió en "El deportista del finde" para DIARIO DE CUYO. Una historia de un luchador nato, que ya impuso su festejo del "yacaré" (foto) y que vio el reconocimiento popular hace escaso tiempo.
"Tenista y pescador", reza la presentación en su cuenta personal de Twitter (@yacamayer). Separando estas dos partes de su vida y apuntando a la primera, Mayer arrancó con la raqueta a los 8 años. Lo formó Rubén Ré, pero en esos comienzos mucho tuvo que ver una tal Gabriela Sabatini. +No sé si decir que es mi madrina, pero sí que me ayudó mucho en los viajes cuando estaba en Junior", contó Leo hace un año, apenas recibió el saludo de Gaby por haber conquistado su primer título profesional: en el polvo de ladrillo de Hamburgo y ya con 27 abriles encima. Mayer no proviene de una familia adinerada que le solventara los costos de este deporte. Gustavo Luza, ex capitán de Copa Davis, reconoció hace un tiempo que "no tenía para viajar en los torneos y por eso su calendario lo armaba de acuerdo a la cercanía entre los clubes donde había campeonatos. Además, las raquetas le escaseaban y para tener recambio esperaba que Emiliano Massa, un correntino de su camada, le regalara las que ya no usaba".
La pesca es el cable a tierra de este larguirucho de 190 centímetros de estatura y 83 kilos. "Cuando estoy de vacaciones en Corrientes hago doble turno en el día de pesca: voy a la mañana y a la tarde vuelvo, con mi viejo o con mi hermano. Pescamos boga, dorado, surubí", describió y comparó "pescar es distinto al tenis, hace que me calme, porque ahí no tengo un match point, un break point arriba. Y, si no saco nada, no pasa nada. ¡Aunque igual me caliento!".
Mayer es muy querido en el circuito por su humildad y un perfil subterráneo. Se muestra esquivo a las entrevistas y si la brinda, hay dos temas que no toca jamás: su vida privada y la política. Es conciente que la mentalidad de un tenista es tan o más importante que lo físico o técnico, y por eso hace cinco años sumó a su equipo de trabajo un psicólogo, Juanjo Grande. Vive a pleno su presente en el tenis aunque no duda en subrayar que "si naciera de nuevo, no jugaría al tenis: sería futbolista". En ese sentido, el arco lo acunó de pibe en el colegio primario. Según él le quedan cuatro años en este deporte ("me quiero retirar a los 32 años", detalló) pero antes quiere la Ensaladera de Plata. Pese a los pasitos cortos como todo Yacaré, solo le faltan un par de pasos…
