Es de aquellos ciclistas duros, sufridos, de esos que para ganar tienen que hacerlo en solitario porque no se destacan por su velocidad en los instantes supremos. Pedro González, para muchos el ‘Escamoso‘, como se denominaba el protagonista de una novela colombiana de principios de Siglo; fue ayer uno de los más rebeldes. Fue el primero en rodar en solitario. Fiel a su costumbre agachó la cabeza, apretó los dientes y se mandó a mudar. Su aventura no duró mucho porque es respetada su dureza y darle más de un minuto puede ser complicado. Aún siendo ‘carne‘ del pelotón, se resistió a la suerte que han impuesto Rosas y Escuela a todos sus rivales y en un par de ocasiones más mostró sus uñas.
Esta lejos, decimotercero a 4m45s, pero no se resigna a terminar lo más arriba posible.

