El seleccionado de fútbol de la Argentina, en su despedida del público porteño, goleó anoche a Trinidad y Tobago por 3-0, en el frío Monumental de Núñez, pero aún debe mejorar en varios aspectos del juego, de cara al debut del 15 de junio ante Bosnia en Río de Janeiro, por el grupo F del Mundial Brasil 2014. El punto negativo fue la posible lesión del delantero Rodrigo Palacio, autor del primer gol (ver recuadro: Sabella y el temor de la lesiones) y también el golpe sufrido por el defensor Martín Demichelis.
Anoche Argentina asumió el protagonismo desde el inicio, con el 4-3-3 clásico de Sabella, pero lució impreciso en la salida -especialmente Gago-, lento en los pases y falto de ideas y velocidad en ataque, frente a un rival muy limitado, que casi no pasó la mitad de la cancha. Messi se paró por la derecha, donde más cómodo se siente, para así encarar hacia el centro, Di María por la izquierda, Palacio se movió por todo el centro de ataque y Lavezzi lo hizo por ambas bandas, pero al equipo le faltó juego asociado. Más allá de eso, Argentina dispuso de muchísimas situaciones de gol en los pies de Lavezzi, Messi, Di María y Palacio; y hasta sufrió en defensa con sendos contraataques que resolvieron bien Campagnaro y Demichelis.
Pero de tanto ir e ir, el conjunto de Sabella encontró su premio con un cabezazo de Palacio, a los 46’ de juego.
El 1 a 0, en síntesis, fue justo, pero no hay que dejar de lado que en la primera etapa Argentina falló en tres aspectos básicos del juego: los laterales no atacan -por el dibujo táctico no tienen espacio-, la conexión entre los volantes y los delanteros no está aceitada y los atacantes no concretan la mayoría de las jugadas que generan.
Pero todo esto ante un adversario débil -de segundo orden en la Concacaf- poco importa, porque las individualidades, en este caso Palacio, se encargan de maquillar las falencias que tiene el seleccionado en el juego.
En el segundo tiempo todo se hizo más fácil. En la primera llegada a fondo, Mascherano puso el 2-0, tras tomar un rebote en el palo de un tiro libre de Messi. Y luego, Maxi Rodríguez estableció el 3-0, que marcó la real diferencia entre ambos adversarios.

