El seleccionado argentino de fútbol buscará hoy ante la eficiente Bélgica el variopinto premio de pasar a las semifinales, cortar la racha de 24 años de regresos anticipados y volver a darle color a su hasta ahora opaco juego en Brasil 2014.

Volver significará una frustración, tal cual admitió el entrenador Alejandro Sabella, sobre todo por contar con la joya que significa Lionel Messi en una cancha de fútbol pues el próximo Mundial lo encontrará cumpliendo 31 años.

El estadio Mané Garrincha, en la escasamente futbolera Brasilia, será el escenario del choque que comenzará a las 13 y será dirigido por el italiano Nicola Rizzoli, el mismo que condujo el partido entre Argentina y Nigeria en el cierre del grupo F.

Los dos equipos llegan con el puntaje ideal, producto de cuatro victorias, y ambos tuvieron que ir hasta el alargue en la definición de los octavos, evitando los penales con el corazón en la boca. Argentina con un gol de Angel Di María a tres minutos de la definición desde los once metros, en tanto Bélgica terminó con el arco bombardeado por Estados Unidos el 2-1 final.

Sabella confirmó que seguirá manteniendo un esquema móvil de 4-4-2 en defensa a 4-3-3 en ataque, por lo cual Ezequiel Lavezzi volvió a tener esa posición flotante, en tanto José María Basanta reemplazará al suspendido Marcos Rojo. En el entrenamiento del día previo al partido, Sabella probó en el estadio a Martín Demichelis en lugar de Federico Fernández, de bajo rendimiento, y es una duda en torno a la alineación de hoy.

Bélgica llega con su gran arquero campeón de España con el Atlético de Madrid, Thibaut Courtois, lesionado en la rodilla izquierda, y con un equipo que además de ganar los cuatro partidos en este Mundial no sabe lo que es perder en la competencia de Eliminatorias, con ocho triunfos y dos empates, por lo cual fue uno de los holgados clasificados, lo que le valió meterse entre los cabeza de serie. Pero tiene variedad de ataque y llegada por arriba y abajo. Seis goles marcó y todos con jugadores distintos.