El entrenador de River Plate, Marcelo Gallardo, reconoció que su equipo jugó “a velocidad crucero” ante San José, en los 3.735 metros de altitud de la ciudad boliviana de Oruro, pero juzgó “inmerecida” la caída (0-2) porque “el partido estaba controlado y perder en los últimos 10 minutos genera bronca”.

“Se jugó a velocidad crucero porque era la única forma de hacerlo, pero quedé con una sensación entremezclada de bronca y angustia, ya que los muchachos hicieron un esfuerzo enorme y controlaron el juego en todo momento, pero injustamente se perdió al final”, remarcó el técnico.

“Perdimos unos puntos que ahora tendremos que recuperar en Buenos Aires, pero también es justo decir que los efectos de la altura no son ningún mito y tienen sus consecuencias”, destacó.

Los jugadores y cuerpo técnico riverplatense retornaron a Santa Cruz de la Sierra en un vuelo chárter apenas finalizado el partido y ayer volvieron al país.

En la delegación se quejaron porque no se pudieron bañar. Se quejó sobre la falta de agua en los vestuarios del estadio boliviano Jesús Bermúdez, que obligó a los jugadores a retirarse sin poder bañarse. “Nadie vino a ver cómo estábamos. El pueblo boliviano nos trató muy bien, tanto en Santa Cruz como en Oruro, pero no había agua en los vestuarios y tuvimos que irnos sin poder bañarnos‘, enfatizó el vicepresidente de River, Jorge Brito.