Ha escasos diez días de la reedición del libro ‘Fútbol, dinámica de lo impensado‘ escrito en 1967 por Dante Panzeri. El fútbol sigue demostrando a diario porque es el deporte más lindo de la tierra. El excepcional y polémico periodista lo pensó y ejecutó en la época en que las radios capitalizaban el aire y sus relatores se adueñaban de la imaginación de los oyentes contándoles como los jugadores hacían arte en el campo de juego.
A casi medio siglo muchas cosas cambiaron. Hoy la televisión nos permite estar en Banfield, New Jersey, Santa Fe, Ucrania, Victoria o Nuñez. Ahora el hincha ve con sus propios ojos aciertos y errores de los jugadores. La tecnología cambió el mundo pero el fútbol mantiene su esencia. Esa que con una fina línea separa la la gloria del drama y nos atrapa dentro de esa dinámica que no tiene fin.
Este fin de semana, el fútbol, nos sedujo con combo variado que incluyó los partidos que van definiendo el campeonato y el descenso del torneo de Primera División. Con San Martín peleando a brazo partido por quedarse en el círculo mayor. La Eurocopa y la función de gala dada por Lionel Messi en estadio Media Life de New Jersey.
En esa esencia del fútbol que no tiene lógica, tal cual lo explico Panzeri, diciendo que es ‘arte del imprevisto‘, ‘espontaneidad‘, ‘engaño‘ y ‘lucha de picardías‘, es donde puede uno apoyarse para tratar de entender ¿porqué el sólido Boca no le ganó al débil Banfield? O, ¿por qué River con un plantel lleno de figuras pone en jaque el corazón de sus hinchas? Otra frase de Panzeri es la que mejor se adapta para explicar y explicarnos tantos interrogantes: ‘hay dos únicas maneras posibles de jugar al fútbol, bien o mal‘. A lo que podría agregarse que jugar bien no es jugar lindo. Que jugar bien es tener mayor control de pelota y ocupar mejor los espacios que el adversario. Pero claro el fútbol es el único deporte donde el que juega mal, tiene chances de ganar un partido, por esa ‘dinámica de lo impensado‘. Por ello es tan lindo, por ello es tan apasionante.
