El británico Chris Froome, del equipo Sky, sentenció, ayer, a su favor el criterium de Dauphiné Liberé con una victoria en solitario en la octava y última etapa con 18
segundos de ventaja sobre el estadounidense Tejay Van Garderen, a quien le arrebató el liderato en los últimos dos kilómetros de competencia.
A diferencia de otras carreras largas, el Dauphiné no dio tregua a los corredores ni siquiera en la última jornada, que a lo largo de los 155 km entre Saint Gervais y la estación de Modan Valfrejus tuvo seis puertos de altura: uno de cuarta, dos de segunda, dos de tercera y el final en uno catalogado de primera, categoría. Froome, vencedor también en la penúltima etapa, invirtió 3h59m27s en el último trayecto. El segundo fue el también británico Simon Yates a 18 segundos, mismo tiempo que invirtió el líder anterior Van Garderen.
El ataque del británico, como el sábado, sólo encontró respuesta en el estadounidense, pero a medida que se acercaba la cima y la subida era más empinada tuvo que conformarse con mirar desde lejos el sillín de Froome, que en cada pedaleada le iba arañando segundos para arrebatarle la camiseta de líder como sucedió al final.
Froome demostró estar muy afilado

