Los primeros dos cruces de cuartos de final del Mundial de rugby de Nueva Zelanda tuvieron una clara similitud: ganaron los seleccionados que habían culminado segundos en sus grupos. Así, Francia y Gales, con un poco de sorpresa, pasaron a las semifinales y se cruzarán en una llave el próximo 15 de octubre buscando disputar el partido por el cetro ecuménico.

Por el lado de los galos, segundos de la zona A por detrás de los All Blacks, dieron el golpe al superar 19-12 a Inglaterra, que se había quedado con la zona B por encima de Los Pumas. En el clásico disputado en el estadio Eden Park, Francia, cuarto en el último Mundial, mostró una clara superioridad desde el inicio, ya que supo adelantarse por 16 a 0 en el primer tiempo, y si bien Inglaterra evidenció luego una recuperación, no le alcanzó para revertir el tanteador. De esta manera, Francia avanzó por sexta vez en siete ediciones a las semifinales del certamen mundial (sólo no llegó en 1991), aunque luego apenas pasó en dos ocasiones a la final (1987 y 1999) perdiendo ambas.

No obstante, Inglaterra, ganador del título en 2003, sufrió su segunda derrota en su historial mundialista ante Francia, al que derrotó en semis de 2003 y 2007 y en cuartos de 1991, y contra el que sólo había caído en 1995.

Del otro lado de la historia de estos cuartos, el seleccionado de Gales avanzó ayer por segunda vez a las semifinales de una Copa del Mundo, después de la alcanzada en 1987, al superar a Irlanda por 22 a 10. El partido se jugó en el Wellington Regional Stadium y los galeses marcaron diferencias en el primer tiempo, el cual ganaron por 10 a 3, y si bien Irlanda llegó a igualar en el segundo, desde entonces el dominio fue todo del equipo que resultaría vencedor.

Así, Gales, segundo en la zona D por detrás del defensor del título Sudáfrica, volverá a jugar una semifinal, la cual sólo alcanzó en la primera edición, el próximo 15 de octubre ante Francia, que superó a Inglaterra por 19 a 12 en un partido jugado en el Eden Park de Auckland.

Por su parte, Irlanda se quedó a las puertas de lo que hubiese sido su primera figuración entre los cuatro mejores.