Independiente terminó con la agonía que vivió a lo largo de una temporada, y regresó finalmente a Primera División tras doblegar, con mucho de suerte y sufrimiento, a Huracán por 2-0 en un desempate desarrollado en el Estadio Ciudad de La Plata.

Aunque a jugadores, cuerpo técnico y simpatizantes poco le importará, el triunfo de Independiente se vio manchado por el grosero error cometido por el árbitro Diego Ceballos, quien a instancias del asistente número uno Gustavo Esquivel, anuló un gol correctamente convertido por Ramón Abila, el cual hubiese supuesto el empate de Huracán, a los 29’ del complemento.

La diferencia entre uno y otro estuvo dada por el aprovechamiento de las situaciones de gol que ambos dispusieron a lo largo de los 90’. Huracán jugó mucho mejor que Independiente, en un cotejo que nunca salió de la mediocridad, pero no sólo no supo concretar, sino que también en varias ocasiones debió chocar contra la seguridad de Diego Rodríguez, el arquero Rojo. En contrapartida Independiente fue más práctico. Jugó relativamente bien los últimos 25’ del primer capítulo, lapso en el cual consiguió su gol a través de Zapata tras un rebote del arquero Díaz.

Después se dedicó a esperar. Apenas comenzó el segundo segmento todo Independiente se agrupó en su campo y aguantó cada uno de los embates de Huracán. Pero al Globito le faltó claridad. A los 5’ pudo haber empatado Caruso. El delantero tuvo tiempo y espacio, pero cabeceó mal, y la pelota se fue desviada. Fue un anticipo de lo que pasaría a lo largo de los 40’ restantes, porque Huracán fue y fue, y contó con las debilidades de la defensa de Independiente, pero no supo sacarle provecho. Parado para salir de contraataque, Independiente liquidó el encuentro a los 42’, a través de Pizzini, quien anotó el segundo.