Buenos Aires, 8 de junio.- Con el primer Roland Garros de su carrera, el suizo Roger Federer (2 del mundo) se convirtió en el sexto jugador de la historia del tenis capaz de conquistar los cuatro torneos de Grand Slam, realizando uno de los hechos deportivos más rutilantes de 2009 y ubicándose en el pedestal de los mejores tenistas de la historia.

Si los números son los que permiten comparar a tenistas que han jugando en épocas diferentes, Federer es sin dudas el mejor de la historia porque jugó 19 finales de Grand Slam en seis años, de las cuales ganó 14 al igual que Pete Sampras, pero a diferencia del estadounidense el suizo se consagró en el polvo de ladrillo parisino.

Además, el ex número uno del mundo aun se encuentra lejos de abandonar su carrera. A menos de un mes del inicio de Wimbledon, su torneo preferido, Federer puede consagrarse en Londres definitivamente como el más ganador.

Con el logro consumado y el debate acerca de si es ya el mejor tenista de todos los tiempos instalado, el suizo reconoció que eso le interesa relativamente.

"Voy a hacer todo lo que esté en mis manos para tener la mejor carrera posible. No soy adicto a batir todos los récords posibles, pero estoy muy orgulloso de ellos", dijo hoy en una rueda de prensa tras realizar la foto con el trofeo y la torre Eiffel de fondo.

Y agregó: "siempre pensé que es agradable ser parte de los mejores. Me siento un privilegiado, y muy orgulloso por mis logros en este deporte. No sé si alguna vez sabremos quién fue el mejor de todos los tiempos, pero me siento sin dudas feliz de estar ahí, eso sin dudas", admitió el oriundo de Basilea, de 27 años.

"Sólo intento tener la mejor carrera posible, y entonces se me juzgará al final. ¿Qué tan bien lo hice? ¿Bien?, ¿Muy bien? ¿O mediocre?", lanzó entre risas ajustando que "eso es algo que deben decidir ustedes, los periodistas".

"Ahora mismo sigo jugando, no me retiré aún, y creo que tengo muchos más torneos por delante y muchos Grand Slam. Espero poder mantener los récords que tengo ahora y quebrar algunos otros en el camino", expresó.

"Y espero mantenerme saludable, claro. Eso es importante, porque la motivación no es un problema para mí", afirmó Federer, que se convertirá en padre por primera vez dentro de pocas semanas.

"Con los cambios que se avecinan en mi vida, mi esposa y el bebé, van a ser unos años muy excitantes", aseguró el suizo en conferencia de prensa y tras ser aplaudido por el centenar de periodistas presentes.

Pero también la consagración en el Abierto de Francia le permite a Federer dar un importante paso para reconquistar el número uno que el español Rafael Nadal ostenta desde el pasado 18 de agosto.

Nadal, quien por una molestia no podrá defender el torneo de Queen’s esta semana, aventaja todavía en más de 2.000 puntos al helvético, pero su posible no participación en el All England Tennis club, pondría en peligro su supremacía mundial.

Si Nadal juega Wimbledon, y llega a las semifinales retendrá su puesto de número uno del mundo por mucho que haga Federer, pero en caso de que el español no lo juegue, el suizo necesitaría ganar en Halle y alcanzar la final en La Catedral londinense para desbancarlo.

"Le deseo lo mejor, no quiero que se pierda Wimbledon. Que no juegue sería atemorizante. No quiero que pase eso, quiero que en los grandes torneos estemos los mejores", expresó el cinco veces campeón de Wimbledon.

Nadal se está entrenando con limitaciones en Mallorca debido a molestias en la rodilla derecha, por eso su entorno puso en duda que pueda recuperarse a tiempo para jugar Wimbledon.

Sin embargo, Federer reconoció sentirse el favorito para ganar Wimbledon este año, en la que sería su sexta conquista del All England.

"Creo que sí, que soy el favorito, sin faltarle el respeto a los demás jugadores. Tengo el juego, la mentalidad y la experiencia para ganar Wimbledon muchas veces más, pero espero ganarlo este año", señaló.

Está claro que de lograrlo ya nadie podría discutir la valía de Federer, puesto que de esa forma sería el más ganador de la historia, hecho irrefutable en épocas donde las estadísticas rigen el deporte moderno.