El día después de la masacre en un estadio de Port Said, donde debido a los incidentes entre las parcialidades de los equipos Al Masry y Al Ahly murieron finalmente, según datos oficiales, 71 personas, tuvo diferentes focos de atención. Uno de ellos pasó por el retiro de forma abrupta de tres futbolistas que participaron del encuentro que derivó en la tragedia más grande de los últimos años, siendo uno de ellos considerado ‘el Zidane egipcio’. Mientras que la política se metió en el plano deportivo, al decretar desde el gobierno nacional de Egipto la destitución del gobernador de Port Said y también la disolución de la Federación Egipcia de Fútbol. A su vez se dieron incidentes en El Cairo entre hinchas del Al Ahly y la policía (ver aparte).

Pese a que el miércoles se habló de 75 muertos y mil heridos, ayer el Gobierno egipcio dejó finalmente la cifra de muertos tras el partido en 71 y en 300 los heridos que todavía se encuentran hospitalizados.

Una de las consecuencias de la masacre fue que tres jugadores, entre ellos la estrella egipcia, Mohamed Aboutrika, decidiera abandonar el fútbol. “La gente estaba muriendo y nadie hacía nada. Era como una guerra… ¿No vale nada la vida?”, sostuvo Aboutrika, jugador de la Selección de su país y el Al Ahli. Los otros que anunciaron su retiro fueron Mohamed Barakat y Emad Moteab, también del Al Ahli.

Mientras que el primer ministro egipcio, Kamal al Ganzuri, decidió destituir al gobernador de la ciudad de Port Said. Otro medida que tomó el primer ministro fue disolver la Federación Egipcia de Fútbol, aunque en este caso la decisión final será de la FIFA, que no permite que la política estatal se mezcla con lo deportivo. Por otra parte, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA), ente que gobierna el país desde la salida de Mubarak, decretó tres días de duelo oficial.

Hipótesis

Las versiones son dos, y muy distintas. Por un lado, está la denuncia de los Hermanos Musulmanes, el principal grupo de la oposición al antiguo gobierno, que atribuyó los incidentes a los partidarios de Mubarak. Mientras que el grupo “6 de abril”, opositor a quienes hoy están en el poder, responsabilizó al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas de los disturbios, porque los militares están incitando deliberadamente al caos en Egipto para obligar a la población a ‘mantenerlos en el poder‘.